31/01/09

El indígena indigente.

En el fondo el olvido es un gran simulacro repleto de fantasmas. (Benedetti)

(Hola. Te estoy leyendo)

Abrí las jaulas, todas, alboroto de trinos, lluvia de plumas, tormenta de libertad chocando contra las paredes del viento de vivir. Salieron los pájaros por las ventanas del ya veremos, gatos en el alfeizar, mariposas amarillas para el contraste, niebla para contribuir al caos, el horrendo ruido de la ciudad, aves que no sabían volar.

Creo que yo tampoco sé volar -aunque lo intento-, demasiado peso en las alas, demasiados recuerdos. ¿Quién abrirá mi jaula?

Escribo esto, sin demasiado sentido, sintiéndolo, liberando otras impresiones, colores turquesas en el Caribe, arenas de documental de la 2, estrellas de mar en la retina, medusas en los manglares, fotos bajo el agua y ese soy, un bigote con burbujas en un verde limpio, en una colección para testificar que sí, que fue cierto y cierta es la lenta aproximación a la llamada de la selva cotidiana sin un Tarzán que grite de liana en liana cuando llegan los traficantes de marfil y sueños.

(Me gustan más tus cartas de amor.)


30/01/09

Georges Perec

Ya no eres el dueño anónimo del mundo, aquel sobre el cual la historia no tenía poder (...) tienes miedo y esperas. (Un hombre que duerme – Georges Perec)



Desaparecen blogs, con palabras de despedida, de disculpa a veces, con pena, con alevosía algunos, presentidos en la lenta deriva de los temas, el cansancio, la falta de eco, otras causas.

Ni siquiera doy los nombres.

Hay más, miles, millones, imposible leer tanto, asomarse a tantos escenarios. Pero aquellos, ah, aquellos, los que nos encandilaban, los que visitábamos una y otra vez buscando ese poema, esa frase, el ingenio, el cariño, la dulzura del escritor, la terca constancia de la poetisa que ponía a bailar a los demonios, que los disfrazaba con capas azul cielo, esos, ay, ya no responden a la dirección antigua.

Miedo me da que este cansancio de tanta lluvia preludie otras despedidas.



29/01/09

Grietas en la muralla.


Los jóvenes de ahora aman el lujo, tienen pésimos modales y desdeñan la autoridad. Muestran poco respeto por sus superiores y ya no se levantan cuando alguien entra en casa. Prefieren insulsas conversaciones al ejercicio y están dispuestos a contradecir a sus padres y a tiranizar a sus maestros. (Sócratres -siglo IV A.C)


Es jueves, me siento
ante tu puerta, te canto
y cuento, te digo que:

Oculto el rostro tras el abanico para ocultar los temblorosos labios que musitan su nombre. Aún así –tan quedo- sé que llego a ella.

Para que el corazón baile, cubro la estela de su cuerpo con pañuelos de seda e imito a su alrededor cantos de oropéndolas, murmullo de fuentes, rumor de sirimiri.

Vuela el ruiseñor, agito las ramas que disfrazan el lago, soplo a las estrellas, he vendido mi alma al diablo y, joven ya, espero la vuelta de la virgen descalza.

Este es un diario inútil de versos y besos no dados, de Ansiedad y Surrealistas notas a pie de página, fluir de Mariposas nocturnas mientras escribo, ejercicio tenaz y solitario, un abnegado movimientos de zanjas que se abren y cierran, no queda nada excepto un campo agujereado, yermo, paisaje lunaR sin luna, ella, a veces, leyéndome las líneas de la palma de la mano ¿leyéndome?



28/01/09

Hace ya.


El mundo se construye con ladrillos de eternas soledades
y en cada esquina, una pintada lo anuncia:
"por más vueltas que demos, los senderos siempre se pierden en el bosque”.
Buscamos en el otro la esencia de una compañía que luego, paradoja del hombre,
dejamos abandonada en cualquier acera.
Y seguimos buscando
haciendo soledades en cada nuevo plato,
porque somos silencio y sofá de noche,
y afán y fuego
y anhelo y alma,
y hoja seca. Y murmuramos para nosotros
cómo queriendo no decirnos lo que somos, porque somos silencio y sofá de noche.


(solo sé que se llama Pepa)




Hace ya

Experimenté...
Entonces...
Recuerdo...
Escuché...
Escribí...
Estuve...
Llegué...
Pensé...
Gocé...
Hice...
Bajé...
Subí...
Dije...
Amé...
Leí...
Era...
Fui...
Vi...

Y...

¿Ahora?...


27/01/09

Tú en Gata y yo en Finisterre.



Entre la piel y el alma hay una playa donde languidecen jardines que se ahogan mientras pasan los días –quién lo diría- incluso pasan los años y aún no estamos en foto fija, tenemos bordes, olores entre los dedos, miradas táctiles, química de antimonio y remordimientos, de ácidos delineando los contornos de la coincidencia, análisis de aceros o de mentes, minuciosa evaluación de carbono o de dolores, porcentajes implacables que dibujan y definen, oxígeno que respiramos desde las riberas, tú a un lado, yo a otro, la vida en medio con su carga de realidades, río implacable, sin sitio para peces soñadores, sin pescadores melancólicos, huraño el conductor de este autobús que me lleva a Finisterre, cunetas interminables con paisajes de bosques quemados, no hay espacio para la esperanza de lo verde, ya llegará la primavera mientras tu lucidez, tu disciplina, París y este tiempo de verdades – también tu conductor- te sitúan en el cabo de Gata, -ay, diciembre- lejos, estamos lejos, ya no somos y sólo queda aferrarse al faro y soportar el viento, ser viento, acariciar las rocas y gritar ahora que nadie me oye, inútil desgañitarse, es igual, la lluvia ha inundado los caminos de regreso, los caminos, no podemos estar más separados y esos corteses besos en la mejilla, cuando nos vemos, cuando nos despedimos, son una educada muestra del terremoto, un rescoldo del incendio aquel, la evidencia de tus piernas y las mías, evocación de tus muslos, generosidad de noches amándonos en un insomnio apasionado, cartas en el altillo, testimonio de cicatrices y tatuajes, toboganes encerrados detrás de la puerta, flores y cenizas, no recuerdo si te traje caracolas de mis viajes, si pinté tu nombre en algún mármol de Roma, si te herí de norte a sur, si aún vivo en el destierro de palabras huecas, si me perdí frente a la frontera de señales despintadas, si solo quiero quitarte la ropa, escalar el vacío de tu espalda, vestirte de suspiros y comerte como a una fruta, mujer manzana, beber tus jugos, fuente en una esquina de mis calles, morder tu resistencia y despeñarme en tu cuerpo de miel, anciana que miras y ves y ya no eres y cabeceas en esa barca sin remos, navegante de cala en cala de nombres curiosos, en las que no nadaré, en las que no me sumergiré, aguas prohibidas, azules, pastores de rebaños perdidos en esos desiertos, prestidigitador de palomas y pañuelos de seda, de voces en madrugadas de viernes, con resquicios de miradas ausentes esmerándose en la conciencia avivada, en la desazón del misterio fugitivo, trasbordos en trenes nocturnos, en estaciones en penumbra, en túneles sin final, no se pueden saldar las viejas deudas con suspiros, no me acostumbro a esta intemperie sin fin y todo se ha vuelto negro desde esta mañana. Dame luz.



(No sé como terminar.)


26/01/09

Desperté y sólo estaba el dolor.



Me acurruqué sobre la paja seca.
Cantaban las lechuzas.
Palpitaba el vaho de la tierra cuando se acercó aquel animal imaginario.
Sentí sus jadeos.
Toqué su lomo tibio.
Me miró con ojos de niebla.
Huellas transparentes, se perdían en el lodo sus pisadas.
Traté de seguirlo.
Desapareció entre los abetos.
Supe que era una premonición.

Desperté y sólo estaba el dolor.


25/01/09

Cumpleaños.

Descubro, demasiado tarde, que vivir en falso es no vivir, porque la memoria se niega a coleccionar los datos que contradicen el yo juvenil. Y, en horas de crisis, cada vez que queremos ser algo tenemos que volver al principio, lo único que recordamos. ( Ramón Buenaventura. .-. El año que viene en Tánger)


Hasta aquí hemos llegado, hoy es mi cumpleaños.

No me pregunten la edad, no tiene importancia (1)

Tampoco escarben entre el musgo de la nostalgia ni en capítulos que ya no, mucho menos se queden parados en el balcón con la que está cayendo.
Les sugiero que se disfruten, que escuchen música, que se tomen una copa de vino a mi salud (2), que desconfíen de las palabras bífidas, que sientan el privilegio de los amaneceres, que sean felices en el paisaje de lo cotidiano (3).

Ahí está el recuerdo de mis mayores que me enseñaron caminos que no han sido. Señalan un punto impreciso detrás de la montaña. Las yeguas del subconsciente pastan en sus praderas.

Después cruzo el río y está mi casa, capítulos, memoria, páginas en blanco, ahora. Desde la inundación hasta aquí hay un camino de imágenes y signos, de árboles y ruiseñores, de muertes y de vida.

Y el amor (4), enredado en las paredes del todo (5).

También en el recuerdo de los qué, no estando, están.

Ahora subo a O Cebreiro y miro a los valles, aún hay tiempo, aún hay tiempo, los caminos se pierden en la distancia.

Hasta aquí hemos llegado, hoy es mi cumpleaños. (6)


(1)¿Seguro?
(2) Les invito, claro.
(3) No hay mucho más.
(4) Que es, también, lo que mueve esta página.
(5) Y este todo es mucho, mucho.
(6) Pueden mandarme flores virtuales. Gracias.


Todos sabemos que nada ni nadie habrá de
ahorrarnos el final
sin embargo hay que vivir como si fuéramos
inmortales.

(Mario Benedetti)




When I'm Sixty-Four/Cuando tenga sesenta y cuatro años (McCartney)

When I get older losing my hair
Many years from now
Will you still be sending me a valentine
Birthday greetings bottle of wine

If I'd been out till quarter to three
Would you lock the door
Will you still need me
Will you still feed me
When I'm sixty-four

You'll be older too
And it you say the word
I could stay with you

I could be handy, mending a fuse
When your lights have gone
You can knit a sweater by the fireside
Sunday mornings go for a ride

Doing the garden, digging the weeds
Who could ask for more
Will you still need me
Will you still feed me
When I'm sixty-four

Every summer we can rent a cottage in the Isle of Wight
If it's not too dear
We shall scrimp and save
Grandchildren on your knee
Vera, Chuck and Dave

Send me a postcard, drop me a line
Stating point of view
Indicate precisely what you mean to say
Yours sincerely, wasting away

Give me your answer, fill in a form
Mine for evermore
Will you still need me
Will you still feed me
When I'm sixty-four

Cuando me haga viejo y se me caiga el pelo
Dentro de muchos años
¿Seguirás enviándome una tarjeta el Día de los Enamorados?
¿Me felicitarás el cumpleaños con una botella de vino?

Si no hubiera vuelto a las tres menos cuarto
¿Cerrarías la puerta con llave?
¿Aún me necesitarás?
¿Aún me alimentarás
Cuando tenga sesenta y cuatro años?

Tú también serás vieja
Pero si dieras esa palabra
Podría quedarme contigo

Podría serte útil, arreglaría los plomos
Cuando se fuera la luz
Tú podrías hacer punto junto al fuego
Saldríamos a pasear los domingos por la mañana

Cuidar el jardín, arrancar las malas hierbas
¿Quién puede pedir más?
¿Aún me necesitarás?
¿Aún me alimentarás
Cuando tenga sesenta y cuatro años?

En verano podríamos alquilar un chalet en la Isla de Wight
Si no es demasiado caro
Tendríamos que apretarnos el cinturón
Los nietos en las rodillas
Vera, Chuck y Dave

Envíame una postal, escríbeme unas líneas
Diciendo lo que piensas
Indica con precisión lo que quieres decir
Tuyo sinceramente, consumiéndose

Dame tu respuesta, rellena el formulario
Mía por siempre
¿Aún me necesitarás?
¿Aún me alimentarás
Cuando tenga sesenta y cuatro años?






24/01/09

Cuento corto para un sábado largo.



¡Ay!



23/01/09

Isabel.

Hambre

El kayac sueña con un mar abierto, sin hielos.
El cuchillo sueña rojo. En las frías estrías de rifle
del hambre no se abre ala alguna.
El arpón apunta a mi escuálida mujer
y ve una foca detrás de su arrugada piel.

Halfdan Rasmussen (1915-2002)-


Isabel, amanece poco a poco, que es bastante; te pienso mientras el todo terreno de J atraviesa el límite de la noche y nos trae de Santander.

Negra la mañana, sí, negra y peligrosa la autopista, con jirones de niebla. Miro y tú no estás a mi lado, pero detrás están V y ¿¡? (no sé cómo se llama) con los que he compartido el dichoso (y largo) curso de gestión documental. Hemos madrugado para llegar a Bilbao, al aeropuerto.

Conversamos de esto y aquello, discrepo de algunos planteamientos, para no llegar a una discusión intento dar un giro amable a la charla (aunque me fastidia renunciar a mis principios de trabajador, resabios de conciencia de clase, de mis ancestros, de otras luchas, puño en alto, barricadas, huelgas, carreras, coches cruzados, fuego, despidos masivos).

Cambio el tema y hablamos de los vascos (ellos son valencianos), de la vida aquí, de gastronomía, de trivialidades y me entra un sopor producto del movimiento del coche, de lo que he madrugado, de que prefiero pensar en ti y abro los ojos y estás a mi lado y Janis Joplin nos está chillando Try, jus a little bit harder y cambio a música italiana, acaricias mi nuca, te cuento que en el curso solo había una chica, Julia, que estaba a mi lado y era dulce y lista, pero que la miraba y solo veía tu cara, y que bien que hayas venido, acompañándome y dejas tu mano en mi entrepierna y me inquieto, me excito, acaricio tu mejilla, reímos, cambias el CD y Handel nos invade con su majestuosidad, tú comienzas a llorar dulcemente, sin ruido, se deslizan lágrimas por tu cara, caen a tu pecho, las busco, quiero beberlas, quiero sorber tu llanto y nos miramos, doy un giro de volante y salgo de la autopista, conduzco a toda velocidad por una sinuosa carretera vecinal ¿dónde vamos? –dices-, al cielo –contesto, y ahí, al fondo, brilla el cartel de neón, Hotel, el recepcionista nos mira, no, no tenemos equipaje, nos da la llave, primer piso, subimos, riendo, dejamos las gabardinas sobre una silla y nos abrazamos, tu saltas y me abrazas pasando las piernas por mi cintura, así, acrobáticos, nos besamos y besamos, riendo, no puedo contigo y caemos sobre la cama y cuatro manos se vuelven locas y se afanan en soltar botones, aflojar nudos de corbata, bajar cremalleras, quitar botas, zapatos, apaga la luz –digo, me miras, sueltas una carcajada y sigues tu tarea de quitarme la camisa mientras te bajo la falda y chocan nuestras cabezas, me muerdes, ay- grito- te hago cosquillas, te suelto el cierre del sujetador y lamo tus pezones oscuros, con delicadeza extrema, tan lento que mi lengua quedaría la última en cualquier carrera, estamos tumbados sobre la cama y aún nos queda alguna prenda encima, nos miramos y decimos a la vez, uno, dos y tres, estamos desnudos y nos miramos, nos arrodillamos sobre las sábanas y sin dejar de mirarnos a los ojos nos acariciamos justo con el último milímetro de los dedos, casi parece el roce de un suspiro, hace calor, o lo tenemos, paso la palma de mi mano por tus glúteos, busco el interior de tus muslos, te encoges levemente, se nos nubla la vista, espera –digo –salto de la cama y apago la luz, ¿dónde estás? –susurras- y me acerco, te busco , mis labios se pierden en tu húmeda intimidad, en tus labios que se mueven y mi lengua, de pronto, quedaría la primera en cualquier carrera y se mojan las sábanas de mi saliva, de ti, de nuestros sudores y me dices –ven- y obedezco y los dos estamos gimiendo como almas en el purgatorio e insistes, ven, ven y ya no puedo sino entrar en ti y perder el sentido, movernos como dos amantes que se conocen de siempre y darnos, ser uno, gozarnos, bañarnos de palabras dulces, gritas y digo –nos van a oír- y tú dices, -calla, tonto, no nos conoce nadie, sigue- y sigo y sigues, y estás sobre mi y aprisiono tu cuerpo entre mis brazos con dulzura y te sujeto las caderas, tus pechos, mi sexo en el tuyo, sobre ti, ven, colócate así, no te muevas, muévete, ay, espera, sigue, más rápido, más rápido y el coche ha patinado en una curva, despierto, los árboles pasan raudos por las ventanillas, ruidos en la carrocería, damos vuelta de campana, nos golpeamos contra el techo, las paredes, gritos, sonidos extraños, metálicos, luego silencio y al tiempo, mucho tiempo, demasiado tiempo, una cara asustada se asoma y solo puedo decirle ¿Isabel?, pero me duele, me duele tanto. No sé dónde están J, ni V, ni el otro, ese del que no sé el nombre. Todo está oscuro y tengo miedo. Ha comenzado a llover. Cortázar y yo ya lo hemos vivido antes. Duele.


Eh, ya hemos llegado. Cómo duermes, has roncado. ¿Quién es Isabel? Repetías su nombre. A las once tenemos reunión.


22/01/09

Habitante de las cuevas del Bierzo

Ven hasta mí, belleza silenciosa,
talismán de un planeta no vivido,
imagen del ayer y del mañana
que influye en las mareas y los versos;
ven hasta mí y tus labios y tus ojos
y tus manos me salven de morir.

(Pere Gimferrer)

(Hola, hoy también estoy aquí)

Uno –iluso- cree que se inventa. Lo que dice dibuja lo que es, quizás sin serlo, traza la silueta de su propio engaño y a la vez su realidad. Acercamiento positivo, tocar el brazo de aquel con quien hablas, tocar el alma de aquel a quién miras a los ojos, tocar el corazón de los que escuchan, de los que leen “te quiero” dónde dice “voy a encontrarte por todos los caminos”. Sin olvidar acariciar el cuerpo de esa persona tendida a tu lado, naufragar entre sus muslos, escalar su espalda, nadar en el mutuo deseo de ternuras y besos, de pasión hasta olvidar quién eres y ser ella (o él), uno sólo y ceremonia de volver a meter los pájaros en sus jaulas, trampas y lazos, gritar sus nombres debajo de las camas, engaños rojos para los canarios, silbidos verdes para los jilgueros, simulación de papagayos, alpiste para los colibríes que tocan con sus largos picos la superficie de la piscina en la que me sumerjo mientras pasa un jueves, perezoso y vacío de romanticismo, gris, con un cuchillo clavado tras la puerta, alegría para el viernes, cita en un café perdido entre calles, nadie nos ve, calla, no hables, dame la mano, dame los labios, nadie nos oye, sí, háblame al oído, dime lo que me decías cuando aún podía ver, ciego sin lazarillo cojo, sin medida, habitante de las cuevas del Bierzo, no, sopla la brisa, bandadas de gorriones se posan en los tendales, y un grajo, salgo a atraparlos con flautas y rumores, con mentiras. Luego saltó la cuerda del reloj y nos avisó que este es un tiempo de invierno, sin uvas, es decir, abróchense los cinturones que sigue la fiesta del frío. El verano aún está lejos (aquí).

(Prefiero leerte cuando te entiendo. Adiós)



21/01/09

De Roma a Burdeos.



Sobre los riesgos de una eventual subida de los niveles de nostalgia y su influencia en la salud mental.

Ah! cchi nun vede sta parte de monno
Nun za nnemmanco pe cche ccosa è nnato.
(G. G. Belli.)

Los últimos estudios en individuos de mediana edad demuestran un acusado rebrote de altos índices nostálgicos. La proliferación de reuniones periódicas de grupos de personas, afines o no, así lo demuestran, pero no solo eso. En efecto, después de analizar con detenimiento las reacciones epidérmicas y sentimentales de los asistentes a estos eventos hemos comprobado con sorpresa e inquietud un exagerado aumento de preguntas elementales dirigidas a sí mismos y a terceros.

Nuestro trabajo está encaminado a evitar esa confrontación fatal entre lo que es y lo que pudo haber sido, entre lo que no es y lo que fue. Se han dado episodios de evocación extrema, sequedad de garganta, casos de desprendimiento de recuerdos incrustados durante años, taquicardias, intentos de acercamientos corporales, alopecia, insomnio, calor en las sienes, incluso alcoholismo moderado y leve consumo de estupefacientes.

Durante el tiempo transcurrido entre Roma y Burdeos hemos realizado una serie de experimentos, básicamente con espejos, por la frialdad del material y por su sinceridad: dolía. Los hemos tapado con recuerdos que nosotros mismos hemos deformado y era más llevadero: dolía menos. Incluso nos hemos mentido a propósito y así los miércoles son tranquilos y los meses más cortos. Por su nula influencia en las estadísticas finales hemos desechado las pruebas e intentos de relaciones sexuales; de producirse se reflejarían en trabajos futuros.

Entre otras, hemos llegado con sorpresa a la conclusión siguiente: el tiempo, el implacable, el que pasó, solo una huella triste nos dejó. Esto, que podría ser el estribillo de una canción, que hasta puede que lo sea, nos instala en un escenario nuevo, es decir, que lo que es, es, y no hay más.
Dado lo anterior y, sin normas ni obligaciones, nos parece recomendable acudir puntualmente a estas reuniones, a la cita anual con el ginecólogo, con el dentista, con el que te mira la próstata, con todos esos amigos/as que estaban cuando estabas, con los/as que están ahora, aún, a pesar del tiempo transcurrido, o por eso.

Se aconseja, por último, no perder de vista que está pasando la vida y lo sabemos.

Abrazos.

(La siguiente en Berlín)



"C’est un trou de verdure où chante une rivière,
Accrochant follement aux herbes des haillons
D’argent ; où le soleil, de la montagne fière,
Luit : c’est un petit val qui mousse de rayons."

Arthur Rimbaud


(Dibujos: Sergio Mora)


20/01/09

Setas, Rolex y Burdeos


Es un chiste viejo pero viene al hilo.

Van dos aldeanos por el monte buscando setas.

Rebuscando entre las hierbas uno de ellos se encuentra un reloj de oro.

-Mira, Patxi, un Rolex.

-Déjate de cuentos, si a setas, setas, si a Rolex, Rolex




Pues eso, que he ido a Burdeos y he vuelto.
He estado a lo que tenía que estar.
No he escrito.
Mañana




17/01/09

Espacio Publicitario.

Me voy de viaje.
Unos días.
A Burdeos.


Espacio en negro.

Espacio en blanco.


Glup 2.0


"Espacio publicitario" ...


Henao 14
(entra)



16/01/09

A veces veo muertos.

A veces veo muertos. Y a ella. Cuando la veo me desbarata, me confunde, me arma, me desarma, arruina mi maltrecha calma, me deja como un jilguero desplumado al sol de invierno. A veces, ahora, escribo sobre lo escrito, palimpsesto inacabable, laberinto vuelto del revés, error a dos colores, equivocación constante. Si estaba en un penoso estado de transito, como un vagabundo bajo los álamos, desde el lunes he saltado la barrera de espinos, estoy al otro lado y no entiendo nada. Además sé que no se puede entender. Así vamos.


“Voy a contarte mi vida entera, esta vida mía que no empieza realmente, hasta el día que te vi por primera vez” Stefan Zweig.


15/01/09

Bitácora.

Más personas, escribiendo más, incluso leyendo, enredados en un mundo bitácora de sencillas conexiones, de implicaciones estéticas, técnicas, de afinidades emocionales, de tiempo recorriendo páginas llenas de ilusión, complicidad, inteligencia, dedicación, deseos de comunicación, soledad, amor, egoísmo, arte, líneas trazadas desde quién sabe qué punto interior hasta quién sabe qué mirada, curiosidad, conocimientos, aciertos, errores, simplicidad, complicación, erotismo, vulgaridad, belleza, mal gusto, interés, vacío, puentes, ventanas, agujeros, alcantarillas, nubes, sentimiento, necesidad, descripción minuciosa de actos sexuales, de actos sin actores, de cuerpos desnudos, sensibilidad estirada como los nervios de un felino, claridad del dibujo del alma, nítida lectura del subconsciente (ojo, sólo especialistas autorizados), delineantes del vacío, transmisión consciente de necesidades, búsqueda del yo, del otro, de espejos, de multitudes, tormenta, soledad (ya, ya sé que lo he dicho antes), fotografías explícitas de anhelos (generalmente señoras desnudas en poses naturalmente naturales. Pocos señores desnudos), dibujos borrosos de la zona oscura del cerebro, monumento a la egolatría, intercambio de saber, tristezas, pura bazofia, delicadeza, corazones de vidrio, damas románticas, caballeros pasados de vueltas, mujeres duras, hombres en una cornisa, personas en ebullición, personas maravillosas, humanos en conserva, jovencitos de ochenta años con portafolios, jubilados de quince años con cachaba, ancianos que van, niños que vuelven, ojos limpios, orejas cerradas, ojos con dedos, pulmones que silban, ojos táctiles, piernas bailando como Nijinsky o Gene Kelly, Jerry (el de Tom) o Cassius Clay, etcétera y Parker (Charlie), con músicas todavía sin componer, sin interpretar, ahí, en nuestros instrumentos instrumentándose sin parar, extraño mundo bitácora de personas sin rostro, sin nombre, sin olor, sabor, color, gusto, mucho menos tacto, gusto (ya), no sudamos, no roncamos, no estamos gordos, ni flacos, todos somos guapos, altísimos, rubios como la cerveza, riquísimos, estamos buenos a rabiar, siempre activos (o pasivos, según gustos) en este amigable compartir de mentiras, imaginación, caminos que se desvían, cruzan, que se pierden en horizontes lejanos (como la película), escritura con las dos manos, con los doce dedos, con la cabeza, tronco y extremidades, con el alma, calma, nerviosismo de palabras atropellándose, sabia exposición de pensamientos, poesía en calderos de brujos, poesía en redomas, frascos, adminículos varios, en conserva, en adobo, poesía cortada a tiras y puesta a secar, poesía sublime, versitos, relatos de cuando sí, de cuando no, de entonces, de mañana, de nunca, cuentos chinos, cuentos de cuentistas, arengas desde el pináculo, sermones desde el púlpito del pulpo, novelas inconclusas, novelas copiadas, robo de palabras con nocturnidad, alevosía, escalo, embriaguez, atenuante de viento sur, agravante de simplicidad, de complicación, de qué pasa, démonos fraternalmente la mano y sigamos unidos en esta comunidad sin reglas, sin socios, sin cuotas (¿seguro? y la ilusión perdida ¿qué?), sin normas ni prohibiciones, sin otra obligación que el límite difuso de la educación, las ganas de hacerlo (bien o mal es relativo, subjetivo, atrevido definirlo, el definidor que lo defina buen definidor será) con el convencimiento de qué –chicas, chicos, ánimo- en el centro, en lo íntimo, en la X de cada uno de nosotras, nosotros, lo estamos haciendo muy bien y somos unos fenómenos, buena gente, unos artistas (de la pista), muá, muá, nos besamos a nosotros mismos por los siglos de los siglos, amen. Que lo rompamos con salud.


14/01/09

El diario de.


Una mujer de mediana edad en un plano medio. Habla mirando directamente a la cámara. No es Penélope Cruz, ni Scarlett Johantson. Vestida con un sencillo traje blanco, de constitución robusta, sin maquillaje, con una mirada limpia. Dice- A mis cincuenta años espero a un hombre que me quiera por lo que soy, al que pueda darle toda la ternura que hay en mí, todo lo bueno que he guardado para compartir.

La presentadora pregunta- Carmen, ¿has tenido mala suerte en el amor?

No –responde- no ha sido mala suerte, ha sido mala elección por mi parte. Necesitaba tanto que me quisieran que siempre he buscado a los hombres más mentirosos. Ya ve usted que no soy guapa, nunca he tenido confianza en mí misma, no me sentía digna de amor…

La presentadora interrumpe –Carmen, Carmen, eres una mujer atractiva…

Perdona, bonita –le corta sin miramientos- he dicho que no soy guapa, no que fuese ciega. Pero a mi edad ya sé, ahora sé, mi belleza es interior, soy una magnífica persona y solo quiero encontrar a alguien que sepa apreciarlo así. Por eso he venido a tu programa y...

Muy bien, Carmen –dice la presentadora- pero en televisión, ya sabes, siempre estamos escasos de tiempo. Seguimos. José Ramón rompió con su novio por celos. Hoy ha venido aquí para pedirle perdón…

Y el programa sigue.

No ser amados es una simple desventura; la verdadera desgracia es no amar.
Albert Camus


13/01/09

Café Iruña.

Toda la vida es un pozo de soledad que va ahondándose con los años

(Juan José Saer)



Me siento en el café Iruña, junto a la ventana.

Mientras tomo a sorbos una achicoria demasiado caliente, anoto todo aquello que pasa, lo que no parece tener importancia. Personas anónimas, coches, autobuses rojos, un juez seguido de dos hombres altos con gabardina y gafas negras. Suenan las campanas de san Vicente. Este año aún no han venido los estorninos. Pasa un vecino del número 15, Isabel, niños, un hombre con un ramo de gladiolos, viento, bellas mujeres con melenas de colores que perfilan estelas perfumadas.

Corren los minutos con sus diminutas patas detrás de esta cortina manchada de azafrán.

Con incredulidad miro a una guapa joven que sonríe y me señala con el dedo índice. Me atuso los cabellos, me arreglo el nudo de la corbata, ¿es a mí? La joven se acerca, sus piernas, tan largas, llegan hasta el suelo. Intento levantarme con presteza pero noto un chasquido en los riñones. Ella dice: “Papá, es hora de volver a casa”. Saludo con el sombrero a los camareros con guardapolvos grises, dejo una generosa propina sobre el mármol y nos vamos. La bella muchacha, mi hija, me sujeta del brazo derecho mientras caminamos pasito a pasito.

Corren las horas de patas largas sobre el riesgo del olvido, de la incredulidad saliendo a chorros por mi cerebro con agujeros, del regreso al refugio insumiso.

Una anciana deja mendrugos de pan duro a las palomas. Un vagabundo dormita tumbado en un banco bajo la palmera. Ante la estatua negra de Sabino Arana pasa la indiferencia, una señora con una merluza en brazos y perejil en el sombrero, un dependiente de ultramarinos con una cesta en la cabeza, un gato blanco, una persona de baja estatura con boina y gabardina infantil.

Corren los días sobre una pista de atletismo sin atletas, todos duermen bajo las parras olímpicas.

Caminamos en círculo. “Adiós, don Pedro”, dice el concejal de Buenas Costumbres, un impostor. Entre mis piernas cruza un conejo con un pañuelo al cuello, le sigue un cazador con una escopeta plateada. Un globo aerostático se ha prendido del mástil de la ikurriña de Sabin Etxea. Comienza una lluvia de segundos y ceniza, nos refugiamos bajo el alfeizar de un establecimiento de empeños. De mi brazo, una hermosa joven me habla y habla con extraña familiaridad. No sé quién es. Llevamos horas de marcha, parece que nos hemos perdido. Las calles están desmayadas, sin nervadura. Las porteras nos tiran gorriones dormidos. Un rinoceronte/perro nos enseña los dientes. Me quedo solo en el centro de un laberinto. Grito.

Me despierto y estoy sentado en café Iruña, junto a la ventana.

Corren los años con largas zancadas acercándose/alejándose de la dama de negro que sonríe, desdentada, sobre la urgente geografía de una zanja.

Tomo un pacharán tras otro y anoto todo aquello que pasa, lo que no parece tener importancia. El alcalde sonriendo a diestro y siniestro, el mancebo de la farmacia de la esquina, una manifestación de un grupo de damnificados por no sé qué detrás de una pancarta de terciopelo, dos ciclistas, una señora con un sombrero audaz, Isabel, un político con sus amigos, otro político, de la oposición, con sus guardaespaldas, una nube de insectos verdes. Suenan las campanas de san Vicente. Dentro del juzgado se sientan Ibarretxe, Patxi López y viceversa. Una guapa joven me señala con el dedo índice. Me dice: “Papá, es hora de volver a casa”.

Todo es adrede, todo hace trizas el alma

(Benedetti)


12/01/09

▼ diciembre 2008 Desmemoria.

¡Qué lástima
que no pudiendo cantar otras hazañas,
porque no tengo una patria,
ni una tierra provinciana,
y una casa solariega y blasonada,
ni el retrato de un mi abuelo que ganara
una batalla,
ni un sillón viejo de cuero, ni una mesa, ni una espada,
y soy un paria
que apenas tiene una capa
venga, forzado, a cantar cosas de poca importancia!

León Felipe





Tanto caminar
arriba y abajo,
para volver
allí donde crece
la vengativa flor
del olvido.

La felicidad
es mi cabeza
en tus muslos,
un café,
Zelenka,
la lluvia
en los cristales
de una terraza, en Roma,
mientras inventamos
el amor.

No quiero olvidar
tu nombre.

Cuando salgas, anótalo
en ese cuaderno azul,
junto al teléfono.

Y cierra la puerta.



11/01/09

▼ noviembre 2008 Eunate.

“El camino es el tesoro”
(Viajes con Herodoto –Ryszard Kapuscinski)


Hay mucha nieve. Y frío intenso. Estoy aquí –digo- después de atravesar a buen paso pueblos navarros dormidos, desiertos antes de amanecer, girasoles secos clavados en las recias puertas de madera. El aquí es movible. Aquí, ahora, es la ermita en Eunate.

Viaje de búsqueda, simbólico, necesidad de encontrar otras ilusiones, otras voces, escuchar ecos, oír la nada, entrar en paisajes diferentes, fascinarme en cada cruce de caminos, verme, contrastar, conocer, mezclarme, liberarme de prejuicios, estar, sacar fuerzas en el cansancio, compartir, apoyarme en la bruma de la mañana, llevar piedras planas para enterrar a pájaros, no asustar a los erizos que huyen entre el rocío, saber que no se llega.
Entonces estaré ahí. O cerca.


“El fin es el comienzo. / Nadie me dice adiós. Nadie me espera.”
(José Ángel Valente)



Eunate está a unos 20 Kms al sur de Pamplona, en el valle de Valdizarbe, en la ruta que lleva hacia Puente la Reina.
La iglesia de Santa María de Eunate es diferente a todo lo que se había visto antes en arte románico. Las paredes octogonales de su nave, el claustro también octogonal, su posible fundación por Caballero Templarios, lo misterioso de sus orígenes, su ubicación, hacen de este templo algo especial, inquietante, que no deja indiferente.
La tradición invita al caminante, al peregrino -descalzo sobre el hiriente empedrado- a dar tres vueltas en derredor de la nave y luego, en el interior, situarse justo bajo la bóveda.

(Cuando estuve en Eunate sentí esa energía telúrica que dicen. Llegué escéptico y salí convencido).


10/01/09

▼ octubre 2008 Un día.

…Nada más trágico para quién creyó morir que una lenta convalecencia. Después de que el ala de la muerte te ha tocado, lo que parecía importante ya no lo es; lo son, en cambio, otras cosas que no parecían importantes o que incluso no sabía que existieran. El montón de todos los conocimientos adquiridos que gravita sobre nuestro espíritu se desconcha como una capa de pintura y aquí y allá deja ver la carne misma al desnudo, el ser auténtico que escondía... (André Gide)
Un día, sin saber cómo ni de dónde, recibes una carta con hojas secas, con cerraduras austeras, con pisadas de gacelas invisibles, con hiedra roja que viste de ilusión las paredes mustias.

Contestas.

Al poco llegan otras cartas con cantos rodados, con globos de helio golpeando el techo, con terrores planos en pasadizos sin final, con poemas envueltos en sal.
Contestas todas menos una.

Las cartas siguen llegando y ya es verano.
Contestas algunas y se acaba el año.

Un día llega el silencio, se sienta el silencio en la frontera azul de la garganta, al otro lado arde un fuego de banderas mientras el guardián nos mira con ojos de penumbra.

No importa cuántas puertas se abrieron, ni los paisajes, ni la diadema de algas en la playa, ni los perros del deseo ladrando sonámbulos sobre la ceniza.

No importa el sordo dolor de imaginar, ni la distancia de puentes levadizos, ni el milagro de andar sobre las aguas de cobalto y peces artificiales.

Importa el amor flotando ahí abajo, entre tantas palabras nadadoras, inútiles, húmeda certificación de qué todo aún es posible, esperanza insomne que cuenta estrellas.

¿Cuántas llevaré? (sin exagerar)


09/01/09

▼ septiembre 2008 Decisión.

...poner sobre el papel
no tanto pensamientos como ideas,
quizá: ideas
sobre pensamientos.

(John Ashbery)

Lo he decidido, ya no me importa, mañana mismo me calzo las botas de pocero y empiezo a dejar sacos de confidencias en el quicio. Estaré atento a la inercia, al ayer indescifrable de los huesos del jilguero golpeando en los cristales de la habitación de atrás. Solo temo no saber distinguir las malas hierbas, solo temo la cizaña, solo temo al segador distraído mirando para otro lado.

Ahora alguien me hace señales con oraciones y gallos, suenan campanas y gorigoris, el viento en los cruceros me distrae del objetivo, es el momento de alejarme, de exorcizar temores, de salir a caminar. Roncesvalles me espera y detrás un paisaje bullente que ignoro. Me inquieta, pero su luminosidad me atrae, me hace estirar las piernas, mirarlas buscando la herida, las llagas, el obstáculo. No lo hay, allá voy y que sea lo que deba ser.

(Cuando regresé ya nada era lo mismo)



08/01/09

▼ agosto 2008 La conjetura de Poincaré.

VODA NA CATEDRAL

Nas fronteiras as linguas esquecen o seu nome
E quere isto dicir
que mesmo
“o esquenzo esquece”.
Enriba da tixela repenicaba o arroz
coma rosas desfeitas sobre un tul, ante a porta.
“Sentía que aquela rapaciña vía con extrema claridade o seu carácter e a súa vida, porque o amaba”
(Non é o mesmo dicir “dóesme” que “dóeme o estómago”)
...e non me quedarán máis que as pegadas.

María do Cebreiro Rábade Villar (Santiago, 1976)


El amanecer entrando, fulgurante, en el bosque.

Poincaré dijo que “el resultado obtenido para la esfera n=2 del espacio de dimensión 3 tenía un análogo para la esfera n=3 del espacio de dimensión 4”. Está claro ¿no?

Equilibrio en Foilebar, cazadero de lobos, acogida de manos cálidas, pastores a lo lejos, perros, gallegos intrigantes e iracundos, frases de sobremesa y orujo, historias de la guerra, de antes, historias de vida y muerte, nueces sobre los blancos manteles, niños portugueses de grandes ojos, el viento inclinando la hierba, el amable matrimonio, recolectores de miel –buena gente-, no escuché los ruiseñores, el balcón cuajado de estrellas, de frío, de la inmensidad del cielo de enero, aún no llegaban hasta aquí las cenizas, el olor, el humo.

La conjetura de Poincaré se refiere a las esferas de cuatro dimensiones, unos objetos no sólo inexistentes, sino también inimaginables para el común de los mortales.

Salimos de buena mañana. Detrás de la montaña empezaban los bosques quemados.


07/01/09

▼ julio 2008 Idea Vilariño.



Buscamos
cada noche
con esfuerzo
entre tierras pesadas y asfixiantes
ese liviano pájaro de luz
que arde y se nos escapa
en un gemido.

Idea Vilariño.



Antes de acariciar su espalda, con deferencia, el hombre del traje azul preguntaba a su seria amada si prefería que el tema de conversación, después, fuera el amor, las risas en las sombras, la pasión, la música, las sofisticadas modas literarias -todo mentira-, informática, jazz, operas varias, celos, pájaros, los canales de Venecia, la cultura celta, vueltas y revueltas hasta quedarse solos, otra vez, fijándose en la pantalla que les traía un viento que alborota sus cabellos (qué envidia) y qué, a veces, les retorcía el corazón y los brazos, les dejaba así, mirando un mensaje como una botella que encontraron en la playa perdida de sus sueños más reales, mensajes de náufragos con el corazón gastado, mensajes de mujeres mirando por una ventana -como en el cuadro de Dalí, de espaldas al espectador más cercano *-, mensajes de locos y locas con el alma partida que escriben los días pares y los impares duermen en brazos del trasgo; personas que sueñan despiertas, que viven sonámbulas, que escriben en una hoja carmesí y lloran; mujeres que conocieron el sol y se quemaron; hombres que no conocerán jamás y que les besan apasionadamente (a él no); viajeros de un tren nocturno que se miran con disimulo; pasajeros que se apean siempre en una estación anterior a la de su destino; astronautas encerrados en una burbuja que mueven los labios como peces en su pecera; una pareja de ciegos sonrientes con su hijita de la mano, eluden una y otra vez las alcantarillas, los obstáculos en su camino; las personas que hablan con su almohada, con su espejo, con sus seres queridos ausentes, con su loro, con las cosas y cuando hablarán con su presente y dirán que hasta aquí llegamos y que preparen las maletas los fantasmas y se fueron, pero para qué irse si hay que volver y me he aburrido de escribir este post, si algunos no entienden lo explicaré otra vez, despacio y, perdone, usted quién es para decir estas cosas en el pasillo de hotel que se pierde en un fondo oscuro, hale, váyase que voy a cerrar, (tú no, tú no, no es a ti) salga por favor y no se demore en las esquinas, en los recovecos de la ortografía, mañana vuelva si quiere pero hoy voy a cerrar, salga, no me obligue a sacarlo de malos modos, no ve que estoy triste porque he perdido la confianza en este espacio, he perdido el sentido del espectáculo literario, nadie atiende a mis rezos más fervorosos, la multitud brama frente al blog, en los márgenes de la página, en las playas atestadas y más braman los atropellados por textos ebrios y por un día me van a permitir que cuelgue estas incoherencias y como no se iba utilicé mi vieja pistola automática y aquí estoy, esperando a la policía, con el cadáver del lector intransigente a mis pies y repito en voz baja, “se lo dije, le avisé, parecía sordo”, y es que nos hemos vuelto todos locos, se ha perdido el romanticismo y las buenas maneras, qué le costaba haberse ido, se lo avisé de buenas maneras y fin de la historia de hoy. Cada día es más peligroso este mundo blog.


*Ah, perdonen queridos lectores, se me ha olvidado contarles que desde cualquier lado de la habitación que observes ese cuadro, la mujer te mira, seria, concentrada. Es curioso, la mujer - ¿quién será?-te mira.


06/01/09

▼ junio 2008 Día de Reyes.

(Dibujo: Frans Masereel)

Para Isabel emergiendo del sube y baja de las mareas del ayer

Día de Reyes. Sorprendente que en el 2009 todavía tengamos Reyes. Tantos. Que tantos alimentemos a esos Reyes, con corona o sin ella. ¿Tienen culo los Reyes? Y más aún, si lo tienen ¿lo utilizan? Estas groseras preguntas – y otras mas soft - me hago en esta mañana fría a punto de nieve. Pero no, no crean que soy antimonárquico, de niño era el Rey de mi casa, de (+) joven fui el Príncipe (azul oscuro) de Elisa, de Elena y de Esperanza (por utilizar solo la E). Ahora estoy en el exilio, pero mi Realidad es soberana aunque los súbditos de mi imaginación quieren guillotinarla constantemente.

En este día de regalos me preocupa el Horror de Gaza, me preocupa la indiferencia hacia el Horror. Y eso que tenemos mil canales de televisión de salsas rosas y fútbol. Me preocupa que cada 1% que sube el índice de paro no tenga nombres, sus fotografías, situaciones, miedo, necesidad, Soluciones. No me preocupa saber en qué país vivo. En todos, unos pocos, más listos, más hábiles, quizás más desvergonzados (¿tendrá censura este pobre blog?), con menos escrúpulos o manejándolos mejor con ideas, lenguas, banderas, mentiras vestidas de verdades, limosnas, pintan fronteras, arman ejércitos, se buscan la vida para sí y los suyos. Si no tienes el carné adecuado, los apellidos justos, la chaqueta de ese tono, vas listo.

No, que no, no estoy de vuelta, voy, sonrío mientras recuerdo la leche derramada sobre el fuego, los que no sabían leer, el canto del ruiseñor en Ibarrekolanda, la espalda inclinada sobre el surco, los cencerros de las vacas que llevábamos a la fuente en Larrazabal, mi madre esperándome en el balcón, los bailes abrazados bajo la lluvia, el primer beso a Carmen, un adagio de Albinoni, el dolor por la muerte de los míos, el dolor posándose en la nuca, en los párpados, en la impotencia de no saber rezar, de no saber a quién, a qué idea, creencia, atavismo, no saber mentirme y la vida era morirse, eso era (es) todo.

Un día desperté y las cicatrices del alma habían desaparecido. En mi ignorancia no puedo precisar si eran del alma o del corazón. Sé que la(s) amaba, tanto que no podía respirar, que me faltaba la sangre, que me mordía la lengua para no gritar. Pero ese día, ayer, hace un siglo, desperté y los días eran un cuadro de un hombre que volaba sin alas, que estaba suspendido sobre un horizonte con varios soles. Creo que era en Marte, o Finisterre, por esa zona, coño, que bonito es volar.

Día de Reyes, mis pacientes y respetados/as lectores/as, mis queridos/as amigos/as, que marcamos las fechas como si el resto de los días fueran diferentes. Ilusión de los niños, de los padres, de los que tienen hernia discal, de los que se tiñen las canas, de los que exprimen el dolor como naranjas, de los que imitan el trino de los pájaros, de los que tienen un volcán en el centro de su cuerpo, de las que acarician sus pechos bajo la luna, de los que a pesar de todo mastican una esperanza, más allá de números en rojo, de banderas blancas, de la voz ronca de Paolo Conte, del oso de la vejez abrazándonos con el aro en su nariz a milímetros de nuestros ojos cansados, de las vírgenes que presumen de serlo y en su epiglotis se enredan nostalgias de lo desconocido, de hombres que gritan como energúmenos y energúmenos que gritan como si su cerebro fuese un rescoldo de un animal prehistórico, una especie extinguida, un vestigio de una civilización hundida en mitad del océano, donde no hay gallinas ni bueyes ni centeno, donde la soledad es esta anemia de no saber, esta inquietud Jesús Mosterín, este color de mujeres lavando en la ribera del río de la vida, allí donde tantas mueren en manos de aquellos a quienes aman o temen o sufren, maldito abuso de fuerza bruta, de brutos sin entrañas, me corto en dos con una guadaña y sé que me dejo tanto, me dejo todo, me dejo en estas líneas que a veces ni me entiendo pero aquí, ay señor/a, (¿será Dios mujer?) también hoy, para ti que has tenido la gentileza de venir. Te beso en los labios.

El Vaticano asegura que la píldora anticonceptiva "contamina y causa infertilidad masculina"

El médico español José María Simón Castellví afirma que este método anticonceptivo daña el medio ambiente porque "a través de la orina se liberan toneladas de hormonas"

EFE - Madrid - 04/01/2009


El Vaticano ha vuelto a arremeter contra con los métodos anticonceptivos y asegura que la píldora "tiene consecuencias devastadoras para el medio ambiente" y es una de las causas de la infertilidad masculina, según publica el periódico del Vaticano, L'Osservatore Romano.

En un artículo publicado este sábado, el español José María Simón Castellví, presidente de la Federación Internacional de Asociaciones Médicas Católicas (FIAMC), asegura que los anticonceptivos orales, que comúnmente se conocen como "la píldora", pueden tener efectos abortivos y son devastadores para el medioambiente, ya que a través de la orina se liberan toneladas de hormonas. Además, la liberación de estas hormonas es, según Castellví, "una de las principales causas de la infertilidad masculina en Occidente".

El artículo se titula Humanae vitae, una profecía científica, en relación al nombre de la encíclica (1968) de Pablo VI en la que se calificaba de "inmoral" el uso de todos los anticonceptivos, incluidos los orales, para evitar tener hijos. "La píldora anticonceptiva, la más usada en el mundo industrialzado, aquella con una baja dosis de estrógenos y progestínicos, funciona en muchos casos con un efecto abortivo, ya que puede ayudar a expulsar un pequeño embrión humano", indica el médico.

"Viola derechos humanos"

Por otra parte, Castellvi agrega que tiene "datos suficientes" para afirmar que la "contaminación ambiental", que provoca la liberación de hormonas a través de la orina de las mujeres que usan la píldora, "es uno de los motivos por los que el hombre en Occidente produce cada vez menos espermatozoides".

Para el médico, el uso de la píldora, considerado el método anticonceptivo más eficaz para evitar embarazos no deseados, y calificado por millones de mujeres como una de las grandes revoluciones femeninas, viola además "al menos cinco importantes derechos humanos". Los métodos anticonceptivos como la píldora "violan" el derecho a la vida, a la salud, a la educación, a la información, y a la paridad de sexo, añade el artículo.




05/01/09

▼ mayo 2008 Lluvia, Hierro y Rock&Roll


Lluvia, Hierro y Rock&Roll
Historia del rock en el Gran Bilbao
(1958-2008)

Alvaro Heras Gröh


"Lluvia, Hierro y Rock&Roll" es un fascinante y minucioso recorrido a través de la historia del rock bilbaíno, comenzando a finales de la década de los 50 hasta llegar al año 2008. Un trepidante viaje en el tiempo que nos acerca a los grupos, los discos, los programas de radio, los fanzines, las revistas y los conciertos. Desde Platero y Tú, Los Mitos y Dinamita Pa' Los Pollos, hasta Fito y Los Fitipaldis, Atom Rhumba y Eskorbuto. Compuesto a partir de más de 150 entrevistas realizadas a músicos, promotores, aficionados y periodistas, el libro está ilustrado con más de 400 fotografías, carteles y entradas de conciertos que lo convierten en una obra de referencia única en su género.

Más allá de un texto sobre música estamos ante un auténtico documento sociológico en el que se ven reflejados los hábitos de ocio de buena parte de la juventud bilbaína del último medio siglo. Partiendo de los guateques y las fiestas matinales de los años 60 hasta los festivales multitudinarios del siglo XXI, pasando por la explosión de las salas de fiestas de los 70 y los bares y locales autogestionados de los 80 y 90. Nada escapa a este pormenorizado análisis repleto de anécdotas e historias curiosas.

50 años de historia de Bilbao desde la perspectiva del rock, una de las manifestaciones culturales más relevantes de los últimos tiempos.


Es un magnífico y concienzudo trabajo.

Aporto una modesta colaboración. Mi nombre aparece como disk jockey y escritor (me han llamado cosas peores)


Escribir es un ejercicio metódico y arriesgado, producto más bien de la constancia que de la inspiración, más del trabajo que de la ayuda de pretendidas diosas rondando miradas al cielo. Me refiero a escribir, hacerlo bien, que otros consideren que lo haces bien, ya es otra cosa.

Juntar escritos requiere dedicación, tiempo, esfuerzo, capacidad de observación, amor por lo que se hace, empeño. Según capacidades costará más o menos. En algunos casos es una obligación, en otros una huida, en muchos un placer, en bastantes la satisfacción de un deber espiritual.

Publicar esos escritos entra dentro del privilegio del escritor, de su vanidad, de su necesidad, de su capacidad de compartir lo íntimo, o sus mentiras, o sus sueños, sus miedos, sus anhelos, sus historias. Que alguien los lea depende enteramente del que lee, de su libertad como lector, del azar al escogerte, del capricho en su elección, su rutina, su deseo, su tiempo, tantos y tan variados factores.

Un acto tan libre como leer es publicar esos escritos. Al hacerlo en forma de carta, libro, en un blog, en un pasquín en la pared, como fuera, ya está expuesto a que el posible lector lo interprete a su manera. Es decir que escribas manzanas y lean peras. Eso es muy antiguo. Hay quién nunca sabrá lo que es una manzana, a quién las manzanas no le gusten, quién se coma una manzana creyendo que es una naranja o quién utilice las manzanas como alimentos de sus rebaños. Los gustos son respetables.

Quizás porque llevo trabajando toda la vida, el trabajo, cualquier trabajo, me merece un gran respeto. Aunque mucho más respeto me merece el trabajador. Este tiempo light no es el mejor momento para sacar las viejas banderas y recorrer las avenidas de las grandes frases, de los ideales enterrados, la revolución es cosa de viejos, de nostálgicos, de los muertos, de los ilusos. Me incluyo en esto último.

Esta idea del respeto me hace respetar a los que no les gustan las manzanas, a los que se las comen pensando que son papayas, a los que las dejan encima de una mesa como decoración, a los que se las ponen a sus hijos encima de la cabeza y las traspasan con flechas desde varios metros de distancia (pobres niños indefensos), a los que las comen en puré acompañando guisos de ciervos o jabalís. Es decir que respeto al que lee, al que no, al que comenta, al que no, al que escucha la música, al que ve las fotografías, a todos los que me hacen el favor de pasar por aquí. Lo agradezco profunda y sinceramente.


Todo esto ya lo había dicho antes.
Me lo repito.




04/01/09

▼ abril 2008 Clara Janés

Pido

Prisionera de un pánico invencible,

y aunque sé de la inutilidad de todo sueño,
desde esa cárcel torturante que es la vida,
pido la autonomía total del hombre
y el derecho a no justificar para nada
su existencia.

Clara Janés

Uno recuerda cuando era dos. Incluso recuerda cuando era. Uno no recuerda nada.

Un día te leen tres, otro día cinco, otro día no te lee nadie y te preguntas qué demonios has enviado o si han cerrado las fronteras. Un día escribes lo que a ti te parece una maravilla (dentro de un orden) y te dicen puaff (o no te dicen). Otro día escribes un texto de aliño y te dicen oh (te dicen). No sabe uno como acertar. Uno no acertó cuando dijo sí y cuando dijo no puedo, también cuando como ahora habla por no callar para que esos señores vestidos de negro se vayan y dejen de hacer huuu y el miedo, leer a los otros, saber que hay otros (además tan buenos), salir del ensimismamiento, compartir, enterrar la tragedia (¿de qué hablas?), olvidar la loa a los dichosos amantes, hipnotizados, luchando contra viento y marea, ellos, que sostuvieron con sus brazos el peso de los mares, buscan ahora botellas verdes con mensaje en las playas, cada uno por su lado. Quedar a salvo de la riada, desatar el nudo del dolor, taparse los oídos al estruendo del mundo, voces de lluvia, silencio de amores rotos, silencio, silencio (¿aún así?) y es fácil esto, si has llegado hasta aquí es fácil.

Uno recuerda todo. Incluso recuerda cuando no era. Uno no recuerda cuando éramos.


03/01/09

▼ marzo 2008 El amor es tenerlo...


En el vagón del primer sábado del año –hoy toca marzo- , no sé si voy o vengo, estoy, aquí, mirando por la ventanilla, pasan vacas, bueno, las vacas están quietas, y los postes, yo también, se mueve el sábado, tan rápido que se va hasta el domingo. (Respira)

Como dice Ray Loriga “El amor es tenerlo, estropearlo y echarlo de menos”, pues sí, lo que hacemos muchos, algunos, ¿tú? No sé a qué viene esto, soy un chico formalito, serio, educado, que escribo por no haber escrito, para que se me entienda, que empiezas por la A y terminas antes de la a, cuando no había alfabeto, abecedario, historias para contar, tan jóvenes éramos que no había primavera. (Espera)

¡Ay de los que en sus camas piensan iniquidad y maquina el mal, y cuando llega la mañana lo ejecutan, porque tienen en su mano el poder! dice Miqueas (2, 1-5) y pienso en el dolor de tantos inocentes.

Hamás declara el 'Día de la Ira' y llama a la venganza contra Israel

Pero este es un espacio aséptico que no se moja y esta mañana he corrido cerca del edificio contra el que atentó lo innombrable y creo que 2009 es un año perfecto para meterme en el agua de la opinión, aburrido de besos virtuales, de equidistancia, no, quizás entren aquí menos lectores, bueno, pero lo a gusto que me voy a quedar ¿qué? (Acelera que acelero)

Atención a las señales, a las hogueras, las bocinas en la cima de los montes, los cuernos en los valles, el silbido de los guanches, banderas en el puente de un barco que navega hacia el iceberg. Quizás naufraguemos, es posible, pero nadar en aguas hostiles me estimula. Me tiro.

Voy.

Salto al vacío, Yves Klein, 1960


02/01/09

▼ Febrero 2008 Ladridos.

Querido lector/a, me están ladrando.

Comienza el año y soy capaz de entender (la/lo/le). Otras cosas no, pero sí esos ladridos de buena mañana.

Comienza el viernes y me sorprenden estos post de un febrero antiguo, leo, me leo (léeme) y entonces era más viejo. Creo que por eso me ladran, no me reconocen.

Me miro al espejo, pronuncio lentamente…Dylan…Thomas…y en el espejo se superpone otro rostro que no es el mío, ni siquiera el de Elena, tan seria (sigue debajo del fragmento de -qué cosas- Dylan Thomas)

Aprendí los verbos de la voluntad y supe mi secreto;

las claves de la noche golpearon en mi lengua;

donde antes había sólo una, hubo de pronto muchas mentes sonoras.

Me está ladrando y lo entiendo (no que me ladre sino los ladridos). Esto es algo así como un viento paráclito

"Cuando llegó el día de Pentecostés, estaban todos reunidos en un mismo lugar.
De pronto vino del cielo un ruido, como el de una violenta ráfaga de viento, que llenó toda la casa donde estaban.
Se les aparecieron unas lenguas como de fuego, las que, separándose, se fueron posando sobre cada uno de ellos; y quedaron llenos del Espíritu Santo y se pusieron a hablar idiomas distintos, en los cuales el Espíritu les concedía expresarse"
(Hch 2, 1-4).)


Y me reconcilio con el recién nacido que no berrea sino que ladra y me mira con los colmillos brillantes, niño lobo, lobo año, año con una cicatriz y alergias, milanos volando en círculo y un rumor en la carballeira.

Es decir que hoy es el día DOS (2), apúntalo, 2 (DOS) , sal a la calle que ya es de día.
Si te ladran, recuérdame, puedo traducir(te)lo.
Hala, a lo tuyo.





01/01/09

▼ enero 2008 ¡viva 2009!


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Las ilustraciones, fotografías, dibujos, etc, que acompañan a los textos han sido tomadas de aquí y allá, de internet.
De algunas consta su autor, de otras, no. Si algún propietario no desea que figuren en este blog, comuníquemelo y serán retiradas.

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