31.8.09

31 de Agosto.

Dilogía.

Pasa agosto, ay, tan rápido.
Muchos han estado de vacaciones.
Algunos hemos vuelto.
Llenos de imágenes, de recuerdos, de voces.
Otros han dejado la cabeza lejos.
O el corazón.
Estoy entero (creo, aún no he hecho balance, ni inventario, no me he contado).
Me alegra reencontraros.
Aunque este medio sea limitado.
Aquí va mi saludo.
Septiembre asoma lleno de negros presagios.
Nos quieren atemorizar.
Nunca he tenido miedo, es una mala época para empezar a tenerlo, afrontaremos lo que venga, sean gripes, crisis económicas, desamores, lo que traiga el mañana.
Os espero aquí cada día (que puedas, que pueda).
Añado un abrazo al saludo.
Me faltan once meses para las próximas vacaciones.
Hola.


Primavera Sombría.
________________________________________________________________

HAY un relato breve de la escritora alemana Unica Zürn que nos puede prestar una versión exacerbada de la Lolita enamorada de un hombre maduro. Se titula 'Primavera sombría' y narra, en una tercera persona telegráfica y poética, el despertar al «ansia de placer» de una niña que acaba siendo sometida por las fuerzas del mundo y la incapacidad para satisfacer el deseo que la convencerán de que el vacío es preferible a la existencia y el no-ser un ente reportador de más dicha que el ser. El relato es aparentemente autobiográfico, aunque eso carece de importancia más allá de su enérgica apuesta por una literatura testimonial y dolorosamente vaticinadora -porque el salto al vacío con que concluye 'Primavera sombría' adelanta el final de la autora del relato, que se suicidaría años después de escrito el cuento. Unica Zürn padeció diversas crisis esquizofrénicas que la mantuvieron asilada en distintos centros sanitarios. Fue amante de Hans Bellmer, artista que experimentó su sadismo con el masoquismo de la escritora, a la que fotografió en hirientes poses que hoy son parte de la Historia de la Vanguardia e ilustraciones explícitas para los analistas clínicos de las perturbaciones del deseo. Conoció a todos los grandes de las vanguardias de entreguerras, se enamoró de Henry Michaux, fue cómplice de Man Ray y de Max Ernst, escribió algunos cuentos que hay que contar entre lo más intenso que produjo el surrealismo literario.

'Primavera sombría' comienza con una declaración que ya dice mucho de los acontecimientos que van a tener lugar: Su padre es el primer hombre que ella conoce. El padre de la protagonista es un hombre ausente, sólo se hace presente para herir a la protagonista con una sensación de intensa extrañeza y perturbador deseo, y en cuanto éste hace aparición colocando a la protagonista en un laberinto de preguntas, la figura vuelve a desaparecer. Más adelante, la protagonista cree haberse enamorado de un chico un par de años mayor que ella, que le escribe una carta de cuatro palabras que ella tarda horas en leer, y contesta. Se produce un precioso intercambio de mensajes. Ella se hace la dormida. El le escribe: «Yo sé cómo podría despertarte». Es la bella durmiente y sabe que la respuesta que él va a darle es: «Te despertaría con un beso». Pero si la despertara con un beso todo habría acabado. El beso es el fin. Es lo que todos esperan. Pero ella quiere vivir permanentemente en la espera. Mucho después de escritas esas palabras Roland Barthes en sus 'Fragmentos para un discurso amoroso' lo repetirá: el enamorado es el que vive en la espera. La espera es la enseña del futuro, como el recuerdo es la del pasado y la acción la del presente. Quien elige la espera como enseña, elige el mandato de la ilusión y del sueño. Y es aquí donde cabe la frase de Jung según la cual la enfermedad mental no es otra cosa que un sueño hecho realidad.

El mundo de sueños y espera en el que vive la Lolita de 'Primavera sombría' choca frontalmente con una realidad cruenta y despiadada. Su iniciación sexual, marcada por esa espera en la que se siente al fin a salvo, la espera de la presencia de su padre, la espera del beso que la despierte (no quiere que se produzca, porque el beso pondría fin a la espera del beso, porque el despertar pondría fin al sueño en el que mora y se siente segura) está tachonada de imágenes masoquistas. Un perro le lame el sexo y ella se representa la lengua del animal como un cuchillo; mientras llega al orgasmo ella imagina a un hombre que le corta el cuello. Pero es un masoquismo controlado por la fantasía: cuando su hermano la ataca, el dolor no se acompaña del mismo placer que otras veces la arrebata.

La última estación de esa espera se produce cuando conoce en unos baños a un hombre maduro y atractivo del que se enamora ipso-facto. Lo que siente por esa figura, nos dice la narradora, no lo ha sentido nunca antes. El amor le rebosa porque ella es muy pequeña para contener ese sentimiento, nos dice la narradora. Esto es: la niña se convierte en recipiente insuficiente de un elemento tan caudaloso que acaba supliendo la propia identidad de quien ama, pues le muestra su insuficiencia y a la vez lo declara culpable por no tener la capacidad suficiente para contener lo que recibe. El anhelo se convierte en culpa y la culpa, atrofiada por la propia fantasía de quien se muestra a sí mismo como enfermo, transforma a quien ama en una víctima que se echa la culpas a sí misma para sacrificarse. El afán de sacrificio es aquí desorbitado, porque llega al acto supremo de negación del 'yo', el suicidio. La imagen final del relato no puede ser más perturbadora: estampada contra el suelo real que le ha robado definitivamente la existencia, el cuerpo de la niña sigue expuesto a la realidad: el perro es el primero que ve el cadáver, acude a él, mete la cabeza entre sus piernas y empieza a lamer, pero al ver que la niña no reacciona, abandona su tarea, se tiende junto a ella y empieza a sollozar.

Poco antes de suicidarse, Unica Zurn se preguntaba si su pasión por lo extraordinario era la culpable de que su enfermedad se presentara una y otra vez, invencible, y si sus crisis esquizoides no eran una especie de válvula de escape que le permitían escapar del tedio de vivir. Se rebelaba así contra la idea existencialista de que es, precisamente, el tedio disuelto en el líquido amniótico del vacío de existir, el que era capaz de oponer una razón de insistencia ante la angustia que provoca ese vacío. Ese tedio, estudiado por Heidegger, como uno de los motores del ser, se erige en enemigo principal de lo que bien pudiéramos llamar las existencias heroicas, aquellas que no pueden comulgar con la idea de que la vida se nos marche en el mero vivir, sino que han de indagar en éste para convertirlo en una aventura excepcional, porque sólo en lo excepcional acontece algo que merezca el nombre de vida. La congestionada infancia que se nos ofrece en 'Primavera sombría', presenta a una criatura que aprende pronto que no va a saber coleccionar excepciones suficientes como para que le merezca la pena la suma de padecimientos y tedios de que se compondrá su biografía. Su derrota, representada en la figura del varón apuesto del que se enamora y al que sabe inalcanzable, queda fijada por su incapacidad para aceptar las reglas de lo real.

Hay un momento francamente impresionante en el relato de la pasión que se desarrolla en el interior de la muchacha por el hombre maduro. Este le regala una fotografía suya. Para ella es un tesoro impagable. Primero la protege y la convierte en una fortificación. Pero luego se da cuenta de que si alguien la descubriera, la debilitaría hasta hundirla, sería compartir, revelar lo mejor de sí misma para que fuera convertido en comentario de los otros, en algo real, es decir, infame. Así que hace pedazos la fotografía y se la come. No sólo es un acto de amor: es un acto religioso, de santificación del amado mediante el cual, a la vez que la niña se hace uno con él, renuncia para siempre a la posibilidad de que alguna vez sea alcanzado. No puede ser real porque eso lo convertiría en infame. ¿Qué es lo real? ¿Qué persigue quien ama? Su certidumbre de que el beso es el final de una aventura, fija el territorio de ésta en los páramos sin límite de la imaginación, donde se siente segura, donde el mundo no puede incordiarla. Por eso se siente feliz cuando espera, por eso aborta su existencia: ha vivido lo poco que ha vivido en un futuro que repentinamente se le ha aparecido como irreal, como falacia, y a él se dirige, y a él entrega su vida ahora que sabe que es mentira.

Digital Sur



30.8.09

30 de Agosto.

Camino de Santiago.


Sed de tus ojos en la mar me gana;
hay en ellos también olas de espuma;
rayo de cielo que se anega en bruma
al rompérsele el sueño, de mañana.

Dulce contento de la vida mana
del lago de tus ojos; si me abruma
mi sino de luchar, de ellos rezuma
lumbre que al cielo con la tierra hermana.

Voy al destierro del desierto oscuro,
lejos de tu mirada redentora,
que es hogar de mi hogar sereno y puro.
Voy a esperar de mi destino la hora;
voy acaso a morir al pie del muro
que ciñe al campo que mi patria implora.

Miguel de Unamuno.






29.8.09

29 de Agosto.

En primera línea.




ESTUDIO SOBRE EL BILBAINO BARRIO DE LAS CORTES


La Palanca fue algo más que el barrio chino de Bilbo.

La Palanca, la calle Cortes y sus adyacentes, ha sido desde antes de 1873, en plena Segunda Guerra Carlista, algo más que el barrio de Bilbo donde se ejerció y aún, a nivel testimonial, se ejerce la prostitución. De ello da testimonio un libro editado por IPES y Aldauri.


Agustín GOIKOETXEA


La Palanca, tal y como se encargan de recordar los autores del libro ``El barrio de Las Cortes. Una historia de La Palanca bilbaina'', Arturo Izarzelaia y Txema Uriarte, fue «un lugar singular inimitable» cuya trascendencia superó los límites de la villa y de Bizkaia. La denominación popular de «los barrios altos» de Bilbo surge, al parecer, tras la guerra de 1936, unida a dos elementos que estuvieron presentes a la hora de marcar su fuerte identidad y carácter. Se asocia a la herramienta de los barrenadores mineros de las cercanas explotaciones de Miribilla y al uso de palanganas para el lavado íntimo en el elevado número de burdeles que se asentaron atraídos por la presencia de mineros y estibadores de los muelles próximos.

Para quienes conocieron el Botxo antes de la década de los 80 del siglo pasado, La Palanca fue «un espacio de libertad para unos; para otros una zona de diversión; para muchos, el Barrio Chino de Bilbao, nombre que nunca ha gustado en el barrio», puntualizan Uriarte e Izarzelaia. Cortes y sus calles adyacentes fueron hasta hace unos 27 años el espacio donde se ejercía la prostitución en la capital vizcaina y donde se emplazaban un buen número de prostíbulos, locales nocturnos, bares y otros lugares de «ocio».

Segregada de la ciudad burguesa que se desarrolló a finales del siglo XIX, La Palanca fue un lugar de implantación de las ideas republicanas y socialistas, en un barrio de fuerte componente obrero y popular. Al margen de las luchas por la mejora de las condiciones de los sectores más desfavorecidos, fueron muchos bilbainos y bilbainas los que disfrutaron de noches de juerga en un barrio que, en un Bilbo mojigato y reprimido, ofertaba baile, juego, música en directo, hermosas mujeres y apuestos caballeros. «Vías de escape a la represión en las que el barrio se especializó y por lo que para el Bilbao católico y bien pensante siempre sería lugar de corrupción moral, degeneración y pecado de necesaria redención», resumen en el prólogo de la publicación.
Tras escudriñar en archivos y hemerotecas y entrevistar a personas que conocieron esa realidad, Izarzelaia y Uriarte resaltan que «aunque la cultura moral dominante ha subrayado siempre el carácter delictivo, marginal, canalla y nada recomendable de La Palanca, muchos bilbainos, y en especial las personas que vivimos el barrio, tenemos una visión más ecuánime y menos maniquea sobre los hombres y, sobre todo, las mujeres que dieron y dan vida a La Palanca. Al fin y al cabo -aclaran- eran y son nuestros vecinos y vecinas los y las que servían en los bares y restaurantes, los y las que convivían entre nosotros siendo alternadoras, músicos, cantantes o artistas de variedades, imitadores de medio pelo, macarras, travestís y, sobre todo, las prostitutas».

El cambio radical llegó en los años 80 con el cierre de la mayoría de los locales, la introducción de la heroína, así como la transformación de la trama urbana de la ciudad e incluso de la población con la llegada de inmigración, en muchos casos procedente de otros continentes.

Atrás quedaron el glamour, dinamismo y modernidad que se vivió en estas calles durante la II República, aunque también hubo tiempos pretéritos en que, en lo que fueron los arrabales de Bilbo, la pobreza y las situaciones límites estuvieron al orden del día, siendo el germen del por entonces incipiente movimiento obrero vasco y las huelgas mineras reprimidas a toque de sable y mosquetón.

En 1873, dada la concentración de burdeles en casas de las calles Marzana, Bilbao la Vieja, Cantarranas, Iturburu, Urazurrutia, San Francisco, Concepción, Barrenkale, Zabalbide, Ribera, plaza de la Encarnación o la desaparecida La Amargura, el Consistorio decide crear un servicio municipal de higiene especial para atajar las enfermedades venéreas.

A través de testimonios de Tomás Meabe y Julian Zugazagoitia se descubre el panorama dantesco que se vivía en este incipiente centro histórico de Bilbo al otro lado de la iglesia de San Anton. Para quien fue fundador de la Juventudes Socialistas de Bilbo en 1903, «los barrios altos» del Botxo eran «un espacio enfermizo donde convivían los prototipos humanos de los bajos fondos de cualquier ciudad moderna». En alguno de sus escritos, Meabe menciona «viviendas cancerosas, tíficas, tuberculosas, los olores repelentes que destilan sus cuartos, los gestos de oficio de mujeres y chulos, para advertir que la miseria es imperialista».

Esta prostitución inicial dará paso en las primeras décadas del siglo XX a la «época dorada» de La Palanca, en la que se trata de imitar el glamour de París. La apertura de prostíbulos, teatros, cabaretes y restaurantes, entre otros locales, muestra su pujanza y popularidad, que la llegada de los fascistas no fue capaz de borrar, a pesar de intentarlo. En los años 60 y 70, la aceptación del barrio es similar a la de la década de los 30. «Aquella Palanca hippy de orquesta, varietté y glamour, poco tiene que ver con la de los 80 y casi nada con la de los 90 y 2000», añaden.


Motor económico

Los autores de ``El barrio de Las Cortes. Una historia de La Palanca bilbaina'' consideran que, a pesar de la dificultad de cuantificar cuánto dinero trajo la prostitución y el sector del ocio nocturno y los espectáculos, éste fue «un motor económico de primer orden en el desarrollo del área».

«Podemos interpretar La Palanca como un sistema integrado que, aunque comienza con una prostitución a pie de mina, según evoluciona, se diversifica y perfecciona, genera un núcleo de dos elementos complementarios: la prostituta con el sexo comercial y el/la artista con el espectáculo», argumentan Uriarte e Izarzelaia. Alrededor de ambas actividades se mueven las dueñas de los prostíbulos o amas, las palanganeras, macarras, alcahuetes, cuidadoras de hijos, parteras y abortadoras, practicantes, farmacéuticos, policías, camareros, alternadoras, dueños de los locales, músicos y un sinfín de ocupaciones que pululan de local en local y a lo largo de la calle, como floristas, cigarreras, limpiabotas, loteros, sastres, jugadores, prestamistas, burleros, vendedores callejeros, placistas y peristas.

La decadencia de Las Cortes llegaría a finales de los 70, con el aumento de robos y agresiones que desaniman a muchos clientes habituales a frecuentar el barrio e incide en la decisión de algunas mujeres de trabajar en otros lugares. Paralelamente, la heroína se hace un sitio, sobre todo en la calle Laguna, conquistando La Palanca y surgiendo las prostitutas drogodependientes, que realizan sus servicios en el interior de coches.

Las prostitutas «tradicionales» achacan a este fenómeno el declive, al que los autores de la publicación asocian la desindustrialización de los 80, el paro o la crisis económica. La prostitución paso de ser el eje del barrio a ser residual. «Para quienes han conocido las décadas de apogeo, La Palanca ha muerto, o la han dejado morir. Las acusaciones son diversas, contra el Ayuntamiento, por la negligencia y abandono en que ha mantenido al barrio, a la drogadicción, a la delincuencia...», enumeran.

Atrás quedó el colorido y la luminosidad de las luces de neón para sumir a La Palanca en el abandono. Y sus habitantes continúan reivindicando implicación de las instituciones públicas para resurgir de las cenizas.

El 10 de noviembre de 1977 tuvo lugar la primera huelga de prostitutas y travestis


En los más de 130 años de historia de la prostitución en Las Cortes, pocas veces hubo una confrontación entre las prostitutas y la Policía como la que se produjo en noviembre de 1977, con la Ley de Peligrosidad Social franquista todavía en vigor. Las protestas que siguieron a la muerte en extrañas circunstancias de María Isabel Gutiérrez Velasco en la cárcel de Basauri fue el detonante.

Gutiérrez Velasco, natural de Santander y de 23 años, fue arrestada por la Policía española acusada por un vecino de un robo de pasteles. Un juez la liberó por el hurto pero la envió a prisión por tener abierto un proceso «por supuestas actividades contra la moral».

Con una situación convulsa en Basauri, con 28 presos autolesionados para exigir la derogación de la ley, la joven apareció muerta en el interior de su celda la noche del 8 de noviembre de 1977. Dos días después, tras los funerales en la iglesia del Corazón de María en Bilbo, cientos de prostitutas se echaron a la calle, precedidas de una pancarta firmada por la Asamblea de Mujeres de Bizkaia, para exigir libertad. Convocaron una huelga, que fue total en La Palanca, a la que siguieron más movilizaciones y la creación de una plataforma en defensa de los intereses de estas mujeres. La Policía reprimió a disparos algunas de las protestas. A.G.







27.8.09

Operación Krüger

Operación Krüger

De Wikipedia

Operación Krüger o Bernhard, fue una de las más grandes y exitosas operaciones de falsificación amparadas por el régimen nazi y que duró desde 1942 hasta 1945. Fue ideada por Reinhard Heydrich, aprobada por Heinrich Himmler y ejecutada por un coronel de las SS llamado Bernhard Krüger.

El plan y sus objetivos

En septiembre de 1939, Heydrich propuso a Himmler un plan destinado a financiar las operaciones de las SS y la Gestapo, este plan consistía en falsificar moneda inglesa, el segundo objetivo era dañar gravemente la economía inglesa provocando una inflación. La idea quedó lanzada pero Heydrich con sus múltiples obligaciones y dado que la implementación era complicada tuvo que buscar a quien delegar el tema.

En 1942, Heydrich encargó a un coronel de las SS, llamado Bernhard Krüger la ejecución de este plan, para ello se creó en el Cuartel de las SS en Berlín, una oficina llamada Oficina 6-F-4. Bernhard Krüger era un joven nazi muy inteligente, primero se dirigió a la oficina de numimástica del Reichsbank pero encontró dificultades para reclutar expertos alemanes para desarrollar el plan.

Los objetivos del plan eran vastos:

  1. Financiar el espionaje en el extranjero.
  2. Financiar compras en países neutrales.
  3. Financiar la compra de información.
  4. Pagar a los colaboracionistas.
  5. Introducir las falsificaciones en el comercio inglés con el objetivo de provocar inflaciones.
  6. Dañar lo más hondo posible la economía inglesa.
  7. Financiar a las unidades de la Gestapo y SS en los países ocupados.

La implementación

Dada la escasa probabilidad de obtener técnicos alemanes, Himmler le propuso que empleara, tras una rigurosa selección, a los judíos que tuvieran especialidades en el tema, la tarea de seleccionar a los judíos que fueran expertos calígrafos y técnicos en impresión de tintas fue ardua. Krüger, al final seleccionó 140 judíos con experiencia en imprentas, coloristas, caligrafistas, dibujantes y contadores. A cada una de estas personas las SS las clasificó como trabajador altamente esencial y se les concedieron ciertos privilegios como la salvaguarda de sus vidas.

Krüger llevó a dichos técnicos al campo de concentración especial de Sachsenhausen, cerca de Berlín y los aisló en el bloque 19 de dicho campo, con vigilancia especial de gente escogida de las SS. La maquinaria instalada era de última generación, y el papel , que era muy difícil de reproducir, se encargó a una empresa alemana de renombre del sector. Una vez producidos los billetes eran clasificados según su nivel de calidad en la falsificación, los de primera calidad eran destinados a compras en países neutrales y a financiar el espionaje en el extranjero, los de segunda calidad eran destinados a las unidades de la Gestapo en países ocupados, para pagar información y subsidiar a los colaboracionistas. Los billetes falsificados alcanzaron un grado de réplica muy cercana a la perfección y solo un ojo muy experto podría sospechar de su falsedad. La "fabrica de Krüger" producía a razón de 400.000 libras esterlinas por mes, y pronto debería aumentar la tasa pues el plan debería concretarse en tan solo 3 años, Krüger sabía que al terminar la cuota sus trabajadores serían eliminados y el sería enviado al frente, por lo que frenó un poco la producción.

Los primeros "paquetes" fueron repartidos entre las embajadas alemanas y consulados alemanes en Turquía, España, Suecia y Suiza donde fueron introducidos con amplio éxito en las economías locales. Más adelante, se usó la maquinaria para falsificar dólares, en billetes de 50 y 100.

Alcances del plan

Una de las principales víctimas de la Operación fue el caso de un espía albano que trabajaba para Alemania llamado Elyesa Bazna, alias Cicerón que era mayordomo del embajador inglés en Angora (Ankara, Turquía). Cicerón robó secretos de estado de la caja fuerte del embajador y el Servicio Secreto Alemán le recompensó generosamente con unas 300.000 libras esterlinas convirtiéndose en el colaboracionista mejor pagado por la Alemania Nazi.

Un banco turco pagó a un comerciante unas 60.000 libras esterlinas que el mismo sin saberlo introdujo a través de un banco suizo hasta llegar al banco de Inglaterra donde por casualidad fue descubierta la falsificación.

Himmler apremiaba a Krüger por completar la cuota, pero este aduciendo falta de materiales frenaba a sabiendas la producción, los excedentes que no eran lanzados eran empacados cuidadosamente en unas cajas de madera en un cordón montañoso.

Para marzo de 1945, la situación en Berlín era grave y Himmler quiso cancelar la Operación, pero Krüger lo convenció de trasladarse a los Alpes austriacos en Redl Zipf cerca del lago Toplitz.

El epílogo en el lago Toplitz

El traslado desde Sachsenhausen fue laborioso y duró varios meses, las instalaciones fueron ubicadas en unas cuevas convenientemente preparadas y en abril de 1945 ya estaban en condiciones de continuar la operación, sin embargo el avance aliado cercó la región y Krüger tuvo que tomar la triste decisión de destruir las instalaciones por orden de Himmler. Las prensas, troqueles y planchas fueron lanzados a lo más hondo del lago Toplitz, se quemó el papel no impreso junto a los archivos, pero el dinero embalado fue embarcado en unos camiones. Los 140 especialistas fueron llevados al campo de Ebensee para ser exterminados. Krüger tomó la mayor cantidad de dinero y documentos falsos y se fugó a Suiza con una dama con la que tenía relaciones amorosas, nunca más se supo de su paradero. Los billetes empacados y puestos en camiones despertaron la codicia de los pelotones SS y resolvieron apoderarse de ellos para ser enterrados para su posterior recuperación. Muchos de esos camiones desaparecieron, otros al ser cercados por fuerzas aliadas fueron arrojados a un río donde las cajas abiertas provocó que la corriente esparciera su contenido por todas las localidades por las que pasaba el río para gozo de entusiastas pescadores. Otros camiones fueron entregados directamente a los estadounidenses. Un espía alemán fue además capturado en Edimburgo portando una impresionante cantidad de billetes falsos. Solo entonces el Banco de Inglaterra pudo aquilatar el alcance que había logrado la gran falsificación alemana y tuvo que recambiar todo el circulante por un billete de nuevo diseño para impedir el descrédito inglés.

Los 140 especialistas conducidos a Ebensee se salvaron de ser gaseados solo por que el comandante de dicho campo no acató la orden de hacer volar el campo y luego de ser liberados se dispersaron. Los aliados dieron con Oscar Skala un polaco que era contador de Krüger y este proporcionó información a los investigadores acerca de la Operación.



26.8.09

26 de Agosto.

Tú, la que eras.







Otros han transitado este desierto.
A tu derecha has visto
los despojos de un hombre
calcinado de sed. A tu izquierda
dejaste
a una mujer que aún
ardía en el delirio.
De muchos escuchaste
palabras que alentaron
tu larga travesía.
De todos
aprendiste
que no hay rumbo posible.

Puede ser que las bestias acaben con tu cuerpo
o que el miedo te coma
y pretendas
volver
como si nunca hubieras emprendido el viaje.

El final será el mismo.

Así que no lamentes la infinita distancia
el plomo inquebrantable que dibuja el silencio
y que nunca se acerca.

Si desfalleces
mira
a los ojos del buitre.

Habrás dejado
al menos
razón de tus cenizas.

(De Esto no es el silencio, Hiperión 2000)

Dicen, los que han leído mis poemas, que hablo sobre todo del dolor, y del hecho poético en sí: de la imposibilidad de decir, tal vez. Yo he deducido que la metapoesía es una metáfora de la vida. En cualquier caso, entiendo el poema como revelación de una realidad tan real como la que “nos parece” real, profunda, extraña, que forma también parte de todos nosotros: un pálpito oscuro, pero (y) fascinante. Fascinante.


Ada Salas.


25.8.09

25 de Agosto.


te busco por las calles
de casas en ruinas y olor acre,
no hay timbres ni nombres;
te encuentro y me miras
pequeño y envejecido, no eres tú,
te pones un sombrero rayado
de ala vuelta y mínima, te vas.

(De "Ella, los pájaros" 1993)

Olvido García Valdés



24.8.09

Agosto

Elogio de las bestias.

¿Sabías que hay bestias mansas y leales
que cuando pierden su pareja
husmean el viento con hocico furioso
atacan braman reflexionan
se niegan a comer y giran y enloquecen?

Félix Grande



Agosto es un murciélago que evita las aristas de los tejados y busca insectos sentimentales en las noches de estrellas fugaces y ruidos.

Escribo entre las olas gallegas mis mejores poemas.

Veo las mejillas arreboladas de los niños cuando el sol se despide detrás del mar de Fora.

Presumo que los secretos se acumulan como caracoles en un buzón de relojes, hilos y números desalentados. Sé que esperan mi regreso disfrazados de cajas de colores, de teléfonos sonando con insistencia, de soledad vestida para una fiesta.

Agosto es ceremonioso y está lleno de luz, brisas y pájaros marinos.

Sentado entre los equipajes perdidos de entonces, guardo cada uno de sus días como una moneda de oro mientras extiendo aceite por mis piernas. Espero que lluevan teorías de otoño que confirmen que estas risas que me llevo, envueltas en papeles y magia, no se conviertan en miradas vacías tendidas hasta el infinito del aburrimiento.

Ahora, abanicándome con el cálido aire de la vida, deseo que se alarguen los días para que no llegue septiembre y su tristeza monótona.

Ay.


22.8.09

22 de Agosto.

Pe `mmare nun ce stanno taverne.



LA CANCIÓN DEL PRESAGIO

Es profeta
hasta el junco
hasta el agua y la noche:

que me estoy muriendo.
Oh, amor, aguja de reloj
congelada en mi fuego,
sólo
soy
un sonido de luna,
y te llamo y te escucho
en el eco
del llanto.

que me estoy muriendo.

Manu Cáncer.




21.8.09

21 de Agosto.




ERÓTICA

Tu placer es lento y duro
viene de lejos
retumba en las entrañas
como las sordas
sacudidas de un volcán
dormido hace siglos bajo la tierra
y sonámbulo todavía

Como las lentas evoluciones de una esfera
en perpetuo e imperceptible movimiento
Ruge al despertar
despide espuma
arranca a los animales de sus cuevas
arrastra un lodo antiguo
y sacude las raíces

Tu placer
lentamente asciende
envuelto en el vaho del magma primigenio
y hay plumas de pájaros rotos en tu pelo
y muge la garganta de un terrón
extraído del fondo
como una piedra.

Tu placer, animal escaso.

Cristina Peri Rossi




20.8.09

20 de agosto



DECIR, HACER

A Roman Jakobson

Entre lo que veo y digo,
Entre lo que digo y callo,
Entre lo que callo y sueño,
Entre lo que sueño y olvido
La poesía.
Se desliza entre el sí y el no:
dice
lo que callo,
calla
lo que digo,
sueña
lo que olvido.
No es un decir:
es un hacer.
Es un hacer
que es un decir.
La poesía
se dice y se oye:
es real.
Y apenas digo
es real,
se disipa.
¿Así es más real?
Idea palpable,
palabra
impalpable:
la poesía
va y viene
entre lo que es
y lo que no es.
Teje reflejos
y los desteje.
La poesía
siembra ojos en las páginas
siembra palabras en los ojos.
Los ojos hablan
las palabras miran,
las miradas piensan.
Oír
los pensamientos,
ver
lo que decimos
tocar
el cuerpo
de la idea.
Los ojos
se cierran
Las palabras se abren.

Octavio Paz.



18.8.09

18 de Agosto.



Anduve por el dorso de tu mano, confiada,
como quien anda en las colinas
seguro de que el viento existe,
de que la tierra es firme,
de la repetición eterna de las cosas.
Mas de repente tembló el universo:
llevaste la mano a tus labios
y bostezando abriste la noche
como una gruta cálida.

Llevabas diez mil siglos despertando
y el fuego ardía impaciente en tu boca.

De "Hainuwele" 1990

Chantal Maillard






16.8.09

16 de Agosto.

Carta del amante disperso.




No sabría decir de qué criptas salen arrastrándose,
Pero cada noche veo esas criaturas viscosas,
Negras, cornudas y descarnadas, con alas membranosas
Y colas que ostentan la barba bífida del infierno.
Llegan en legiones traídas por el viento del Norte
Con garras obscenas que cosquillean y escuecen,
Y me agarran y me llevan en viajes monstruosos
A mundos grises ocultos en el fondo del pozo de las pesadillas.

Pasan rozando los picos dentados de Thok
Sin hacer el menor caso de mis gritos ahogados,
Y descienden por los abismos inferiores hasta ese lago inmundo
Donde los shoggoths henchidos chapotean en un sueño dudoso.
Pero ¡ay! ¡Si al menos hicieran algún ruido
O tuvieran una cara donde se suele tener!

Versión de Juan Antonio Santos y Sonia Trebelt

Howard Phillips Lovecraft


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