4.4.09

Tiergarten.

Es lo que queda:
la perversión final del artificio,
la impostura del arte o su creencia.

(Joaquín Pérez Azaústre)



Una sagaz arquitectura este decir de versos empaquetados en papel de estraza, en miradas, en silencios en la mitad de un puente sin orillas. ¿Quién soy?, ¿de dónde vengo? soy, lo sé ahora. Dónde voy está claro, la negra dama está bailando bajo la parra.


Pensaba, mientras llega, en despertar a otra dama en su calle aletargada, ser zahorí en su páramo, jardinero para sus huertas agostadas, recibir bendición de luz de su mirada, recorriendo mi cuerpo en desnudez que preparo en músculos que brillan, mis brazos que añoran las cópulas bajo la etérea cúpula del aire, techumbre de cielo, estrellas, gavillas de trigo, lechuzas en las ramas, rumor de otras noches, cuando la lengua buscaba el temblor entre sus piernas, cerrábamos los ojos y las manos recorrían a tientas sus leves pezones morenos, la línea de sus glúteos, los muslos tensos, la espalda estremecida, el hueco del cuello, sus orejas, la húmeda respuesta de su cuerpo, -ven – decía- que no puedo-...

¡Basta!, no quiero recordar.


9 comentarios :

gloria dijo...

Pues es un recuerdo precioso... aunque puede que doloroso también.

Un beso, Pedro.

ybris dijo...

Damas inspiradoras siempre. Bajo la parra o despertando en calles aletargadas.
Suscitan deseos, evocan recuerdos que queremos alejar...
Y al final, como dice Pérez Azaústre, "la impostura del arte o su creencia".
Los que creemos que debe de haber mucha impostura en el arte disfrutamos con la certeza de que en muchos casos se puede creer en él a ciegas.
Quizás sea asunto de creer en las personas.

Abrazos traicionados por el bluetooth y acogidos al móvil por un frágil cable desde la sierra de Aralar.

Arantza G. dijo...

No digas eso!!
Los recuerdos son lo que somos.
buenos o malos...lo importante es recordar.
Un beso grande

Shandy dijo...

Mientras apuro el último sorbo de café ( que ya lo alargo demasiado), miro las piernas de las señoritas. No se puede dudar de que tienes buen gusto, jo...
No sabía que significaba "Tiergarten", ahora sí. Sí había oído hablar del festival de música. Desde el título hasta el final, bella descripción. Una buena "Love Parade" que disloca y desubica las coordenadas temporales y concentra bien la esencia de un encuentro.
Impostura del arte o su creencia? ...
Es bello. Con eso se queda esta lectora.
Y apunto: "Siempre me tengo". Sin eso no se puede sostener nada ni a nadie.

Pedro dijo...

gloria, son bellos los recuerdos de lo que no ha pasado.
Un poco complicados quizás.
Es lo que tiene intentar la poesía, acaba uno confundiéndose
Un beso, Gloria.

No es casual ybris, tú sabes, que haya escogido ese fragmente de Pérez Azaústre.
Es admirable tu adicción a los blogs aún en condiciones tan complicadas.
Por estas y otras cosas te mereces un homenaje por tantos a los que nos honras con tu lectura
Un abrazo.
Y no te enfríes ahí arriba.


Arantza G. a veces recordar es un lastre más que un impulso.
En cualquier caso desecho los recuerdos que no me enseñen, que me detengan en nostalgias, no, hay que seguir, con memoria pero libres.
Un beso grande

Me alegro Shandy, eso intento, dejar la belleza de las palabras por encima de quién o qué cuente.
Contar la vida además de un peñazo es de mal gusto, intentar la poesía una osadía, lograrlo un privilegio.
Si un solo día suena la flauta compensa tantos días que no.
Y además nos vemos una esquina del alma.
(Tiergarten me impresiona muchísimo, aún con sol)

Tiergarten es el principal parque de Berlín, ubicado en el centro de la ciudad.
En sus primeros años fue una zona de caza y posteriormente pasó a ser una gran zona verde para uso y disfrute de los berlineses. Tiergarten significa jardín de animales, en recuerdo de cuando era lugar de deleite de la aristocracia prusiana como coto de caza de jabalíes y ciervos.
Durante las Revoluciones de 1848, los manifestantes se reunían en el Tiergarten frente a la tropa del ejército de Prusia.
Tras la caída del Muro de Berlín, la Calle del 17 de Junio, que atraviesa el parque, ha sido escenario en los últimos años del siglo XX y primeros del XXI de la Love Parade, una de las festividades más multitudinarias de toda la Unión Europea. Durante 2004 y 2005 esta fiesta no se celebro por problemas de organización, pero a partir de 2006 volvio a realizarse el evento.[2]
Con sus 210 ha de superficie constituye el mayor parque paisajístico y «pulmón verde» en el centro de Berlín. Es el segundo parque más grande de la ciudad después del Grünewald.
Se encuentra enmarcado por símbolos de la ciudad como la Puerta de Brandeburgo, el barrio parlamentario y gubernamental con el edificio del Reichstag (parlamento alemán) y la Cancillería Federal, el Palacio de Bellevue (palacio del Presidente de la República) o la Potsdamer Platz. También se encuentran la Columna de la victoria, la Berliner Philharmonie (Auditorio de la Filarmónica de Berlín), el barrio diplomático (sur) y el Jardín Zoológico de Berlín (suroeste).
A corta distancia del lugar se construyó la nueva Estación Central de Berlín.

(Todo esto dice Wikipedia y podría añadir que como todo Berlín me impresiona profundamente. Tengo una fotografía bajo un cartel que indica el lugar exacto donde se fusilaba a los prisioneros de guerra, justo al lado del Reichstag. Tengo en mis oídos el recuerdo de las palabras de una anciana “este parque nos dio calor durante los largos años de la guerra”)

gaia07 dijo...

Hoy todo es belleza.
Desde el jardín hasta las esculturales piernas, pero sobre todo, lo que pensaba y no quiere recordar.

Hoy habrás lucido como un gallardo chico del norte, es lo que provoca cuando se está mentalmente brillante.
Qué envidia de ojos femeninos que te envuelven. Pero yo te beso.

Tempero dijo...

Cuando mi voz aún no podía decir ¡basta!.
Cuando mi voz era el ciclo en los escaparates del campo,
de un pueblo sin asfaltar,
de un sentir las aldabas de la algarabía.

Y no poderlo decir, porque no había recuerdos torturantes. El recuerdo era el mañana: esa es la niñez, el juego en su inmediato desarrollo. (Y este tío que me viene con su infancia en bandeja, mientras las piernas que a mí me interesan se desarrollan vertical, horizontal, circularmente.) Y sí, y recuerdo como el pescadero aculaba su coche en un poyo alto, recuerdo su mandil lleno de escamas, recuerdo cómo abría el coche y, sobre todo, recuerdo el rascacielos de estraza que tenía. Y es por lo que viene este humilde albañil, porque para arquitecto hay que haber estudiado muchas curvas, muchas elipses y muchas ecuaciones y te suspenden y todo, y estás lo menos seis años acodado, y, repito, viene este albañil, que no hace nada más que poner cuatro ladrillos a su casa de pueblo. Los puedo poner sin masa, con masa, puedo luego enfoscar la pared, la puedo fratasar (oh, que verbo, Pedro, si cambias la 't' por la 'c' es como si me entrase un canguelo, como uno de esos toros del Sierro, toros broncos, enhebraos, pero yo estoy para empezar a soportar los fracasos, tú ya no, que a lo mejor sacas una maleta y donde crees que hay un capote te salta el muelle y plaff, un colocón de fracasos acumulados), puedo fratasar la pared y hacer luego un graffitti, puedo dibujar una dama, puedo enturbiar una nube. Y luego firmarlo. Y verás que no hay impostura. En una pared de cemento siempre te queda la posibilidad de rascarte el lomo, porque es áspera. Pero, aún así, prefiero las paredes de piedra.

Por favor, un kilo de sardinas./No mamá que no me gustan las sardinas, no, no./¡Basta!

Abrazos, Carmona y su parador haciendo escalada, mirando a su vega y al río Corbones.

P.D. Hoy por mí y por ella que aún duerme apoyada en la ventana.

Pedro dijo...

gaia07. como un gallardo chico del norte…pues mira que cosa más bonita. Muchas gracias.
Aunque tú sabes que los ojos femeninos que me envuelven son todos familiares, que no está uno para gallardías (en el fondo ya me gustaría, ya)
Bésame, bésame, este medio soporta todo.

Pedro dijo...

Ay, Tempero, Tempero, que me, nos dejas comentarios bellos, crípticos, amalgama de conocimientos y poesía.

La emoción.

Me, nos cuentas, cantas, sin recato, sin guardar para mañana, dejando sobre la mesa los garbanzos y pétalos del cerezo, la sombra de un alcornoque y el vuelo de una cigüeña, la estela de un reactor en el cielo de abril y la promesa de lo que vendrá, de lo que puede venir a nada que te lo propongas.

Pero la emoción.

Si, la vista de esa vega sevillana desde un balconcillo de Carmona, aún no amanecía y llevaba más de 800 kilómetros de noche oscura, confidencias radiofónicas y M a mi lado, cantándome. Paramos ahí y el día se hizo.

Y la emoción.
Es importante, se tiene o no se tiene, se consigue o no.

También esconder el venablo dorado en terciopelo, que parezca pero que no, esperar el golpe certero, cuando el otro gire la cabeza, a traición, Vellido Dolfos emboscado en la puerta que da acceso a la emoción.

¡Rey don Sancho, rey don Sancho!, no digas que no te aviso,
que de dentro de Zamora un alevoso ha salido;
llámase Vellido Dolfos, hijo de Dolfos Vellido,
cuatro traiciones ha hecho, y con esta serán cinco.
Si gran traidor fue el padre, mayor traidor es el hijo.
Gritos dan en el real: -¡A don Sancho han mal herido!
Muerto le ha Vellido Dolfos, ¡gran traición ha cometido!
Desque le tuviera muerto, metiose por un postigo,
por las calles de Zamora va dando voces y gritos:
-Tiempo era, doña Urraca, de cumplir lo prometido.


Se tiene o no, no se compra, es caprichosa, aparece detrás de los cedros.
Su ausencia nos tortura.

Y el resto será cosa de negociarlo, no vaya a ser qué.
Mi abrazo de domingo gris, tristón, me voy lejos de tanto tambor y cofrades encapuchados. Qué horror.

Y Córdoba ahí, esperando.

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Bilbao, Euskadi
pedromg@gmail.com

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