7.3.09

Mentiras para un sábado.


A l’intérieur de la ville: de jour
[…]
Les gaillards les plus étourdis sont les bravaches nouveaux-morts.
Ils vont brandissant leurs épées comme des soldats en congé
Qui soupirent vaillamment après la guerre.
Il n’y a rien de plus épatant, de plus exquis,
Dans tout ce répertoire de bizarreries lugubres
Que l’adresse du sabreur en train d’équilibrer
Un sujet difficile à la pointe de son épée.
Le grand feu de joie au beau milieu de la place
N’est pas un spectacle pour faire perdre votre temps;
Là on brûle les sujets les plus insignifiants.
Tout près, sur la colonne, on isole un à un
Les citoyens sans reproche, les êtres ennuyeux.
Souvent, un mois entier s’écoule, avant que le pieux
S’extasie du martyre, pour faire place au prochain.
Mais, à vrai dire, ce sont des niaiseries
Auxquelles ne s’intéressent guère les morts eux-mêmes—
Comme dans les journaux des pays étrangers
On ne trouve pas des traités sur les mœurs indigènes.

(The Poems of Laura Riding)

Algunas veces la he recordado, no demasiadas, la verdad, no al menos en los últimos tiempos.
Me porté mal con ella, es cierto. Más por inmadurez o miedo que por otras causas. Me ahogaba en esa relación. Ella quería casarse pronto, tener muchos hijos. Su madre vendría a vivir con nosotros. Yo quería disfrutar, salir con mis amigos, conocer a más personas. Además nuestros gustos eran dispares en cine, en música, en literatura, ella quería llegar virgen al matrimonio, yo ya no.

No supe controlar el desarrollo del noviazgo. Para cuando me di cuenta ya estábamos metidos en familia, yo era tolerado en su casa, ella era una hija más en la mía. El tiempo pasó sin darnos cuenta. Mi destino era el traje gris y los fines de semana en su pueblo. Fue entonces cuando conocí a Elena.

El resto es una historia gris, sucia, de la que no me siento orgulloso. Lo hice todo al revés, no supe, me equivoqué, fui desconsiderado, torpe, un tonto.

Pagué por ello, comencé a beber, tuve problemas de salud, durante años tuve remordimientos. Luego el tiempo pasó y la vida siguió su curso. Me enteré que se había casado, que había tenido dos hijos, que su madre había muerto. Después silencio, a pesar que esta es un ciudad pequeña apenas nos vimos una o dos veces, de lejos, sin hablarnos.

Hoy nos hemos cruzado, de frente, no la he reconocido, ella me ha llamado. Ha sido una sorpresa. La he invitado a tomar un café. Hemos charlado. Me ha contado que se quedó viuda, que sus hijos son ya mayores y están estudiando fuera, que me ha recordado muchas veces, que me porté mal con ella, que no me guarda rencor. El tiempo no ha sido amable con sus caderas, con su peso, con su rostro.

Una vez pasados los primeros momentos, con más confianza, le he contado de mi matrimonio, que no hemos tenido hijos, de mi trabajo, la muerte de mis padres. De pronto, para mi sorpresa, me ha interrumpido, ha puesto sus dedos en mis labios y me ha dicho “vivo aquí al lado, seguiremos hablando allí”. No he sabido decirle que no y lleno de curiosidad la he seguido.

Nunca había hecho el amor con una mujer de esa edad. Tampoco yo había tenido nunca esta edad. Aún así esta nuestra primera vez ha sido grata. Obsequiosa, me ha traído un café a la cama. Me he adormilado. Siento un roce en los muslos. Me despierto y estoy en una playa. Algo negro asoma en la arena. Me arrodillo y comienzo a desenterrarlo. Tres gaviotas bajan a ayudarme. Varias horas después asoma una mano con el dedo índice extendido. Sigo sin descanso ayudado ahora por un cangrejo gigante. Con sus grandes pinzas el trabajo avanza y sale un brazo negro. Pasan los días y, aunque no como ni bebo, no noto signos de fatiga, empeñado en saber a qué o a quién pertenece esa extremidad. Mis dedos se han fortalecido y canto mientras compruebo que la estatua - porque es una estatua-, es muy parecida a la de Colón en Barcelona. Justo cuando veo su rostro – sí, es Colón- se abre el cielo y aparece el arco iris, multitud de querubines tocan sus liras y varios delfines aplauden desde detrás de una ola con surfistas rubios y tiburones morenos. Hermosas hawaianas con collares de flores se cimbrean y bailan al son de rítmicos ukeleles. Una morsa habla con un pirata con el kit completo de pirata, a saber, pata de palo, loro en el hombro, garfio, barba, larga espada, parche en el ojo, gorro con una calavera con dos tibias bordadas en lo más alto. Ni rastro de ella que ya no sé quién es ella, ni yo, ni toda esta parafernalia mezcla de un escenario de película antigua y un castillo tenebroso en el que entro de la mano de un señor bajito y sonriente de grandes orejas que me mira con lástima y con un gesto me invita a pasar a una sala con amenazantes instrumentos metálicos, destornilladores, gubias, berbiquís, sacacorchos, tenazas de diferentes tamaños, exprimidores, martillos, cosas así. Aparece un coro de mujeres ataviadas con trajes regionales de no sé dónde y cantan y cantan sin parar con voces desafinadas. No puedo soportarlo y corro por un pasillo estrecho y oscuro, en un cuarto hay una cama, agotado me acuesto y a mi lado yace ella que me mira sonriente y dice:”pues no era para tanto, eres un pésimo amante”. Entonces me levanto, me visto, beso su mano ya bajo las escaleras con paso vacilante. Es de noche y pienso qué excusa daré a Conchi para llegar tan tarde.


Tenía tantos deseos de acostarme con ella que me he inventado esta historia, este final y posiblemente el principio.


En otro momento contaré la verdad.


18 comentarios :

Shandy dijo...

La primera parte es una historia gris e insulsa como muchas de la vida misma. Así que me parece bien que le hayas puesto esa dosis de surrealismo a la segunda parte. Claro que tanto remar para afogar nos brazos de Conchi... Ya nos contarás la mitad de la verdad.

irene dijo...

Un sueño, una realidad, una pesadilla, una invención, un caos..., pero en conjunto, tan real, común y creíble, que casi me parece haberlo vivido, o al menos escuchado en múltiples ocasiones, al margen, por supuesto, de lo absurdo del sueño, que muchas veces son así.
Tal vez la verdad sea más increíble.
Buenas noches, es muy tarde ya, y felices sueños.

Te-Pito-O-Te-Henua dijo...

No no no ... empezamos de nuevo.
Pero porque la historia es tan machista?
La pobre mujer tenia que estar gorda y ya medio gastada por la vida?
... y el bello sapo también no estaba?

... bueno, empezamos de nuevo.
Quién sabe el sapo estaba viejo, calvo y gordo y ella no lo quise.

Jajaja, milles historias.
Ah, me quedé curiosa para saber la verdad pero tiene que decirme si es la verdad del tipo o de la mujer. O quién sabe la tuya. ;))
Un beso.
Sill

gaia07 dijo...

A veces el no decir trae peores consecuencias que la discusión y el mal momento cuando no estás de acuerdo.
Y acabas por buscar en soledad tu obsesión, descubriendo que sin los demás todo es un mal sueño.

Enhorabuena por tu madurez y sabia elección. Que el deseo nunca te abandone.
¿La verdad? ¿De qué instante?
Más besos admirados.

Pedro dijo...

Érase una vez:
Mentiras para un sábado.


Con esto (blog, post, así asá) no voy a ganar ningún premio.
Espero, por lo menos, no perderlos.
Y si me ahorro algo en sesiones con mi psiquiatra eso que llevo.
Pues eso.

Vamos a ver


Shandy, la mitad es verdad, justamente –has acertado- la parte surrealista.
La otra parte es ciertamente gris, insulsa y posiblemente reconocible por muchas/os.
Y es que, mi querida guardiana de la Muralla, la realidad suele ser así, plana, oscura, triste, pobre.
Menos mal que al pobre tipo le espera su Conchi.


Pues que conste, irene, que yo no te lo había contado.
Pero tal como me lo contaron lo cuento.
Ah, he cambiado el nombre de Conchi.
Besos respetuosos de sábado (con cierta resaca)



Te-Pito-O-Te-Henua quién sabe dónde está la verdad en esta tierra de mentirosos.
Pero, sea, empezamos de nuevo.
Verás, los sábados, normalmente, recibo aquí menos visitas.
Por eso aprovecho y dejo aquellos textos que no me acaban de gustar del todo.
Este lo escribí la semana pasada pero por algún lado me chirriaba, estuve entre borrarlo o publicarlo (uno tiene un nivel, Maribel)
Lo dejo aquí (seguro que hoy vienen más lectores que nunca, jo)

Y.
La historia está escrita por un macho (creo, espera que mire…sí, confirmado)
La pobre mujer está (en la historia) como está.
El bello sapo no está mejor (él mismo lo dice).
La historia es tan real, tan verdad, que (aunque está mal escrita, sin ganas, sin imaginación) seguro que muchos se reconocen en ella.

Y es que, hija mía, no se puede saltar alto todos los días.
Aún siendo un sapo (sapo de la noche, sapo cancionero, que vives cantando junto a la laguna, etc)
Un beso grande, feliz sábado.

Pedro dijo...

El deseo vive conmigo gaia07, te lo aseguro.
Aquí lo tengo, a mi lado, mirándome con ojos tiernos mientras te escribo.
Espero que no se me vaya nunca.
Como este es un blog para personas sensibles espero que vean al deseo en toda su extensión, dimensión, sugestión. Deseo del Otro.
(Aunque en mi caso sea siempre la Otra. Gloria me reñiría por decir esto: siempre tienes que dar el toque banal, tío. Y tiene razón.)
Corazón, dejo aquí una historia cada día, algunas hasta me las leen. En algunas se me va el alma (chaval, hoy te ha salido bien) y me alaban la música o la fotografía de arriba. En otras dejo el oficio de contar lo que todos saben, lo que ocurre, sin más poesía que la que lo cotidiano no tiene y me leen hasta las comas. Eso me viene bien, día a día aprendo.
Y, al final, lo importante es esto, poder escribirte pensándote mientras siento hacia ti una enorme y cálida corriente de emoción y cercanía mientras el deseo, ese que está a mi lado, se acerca y se sienta (ay, se me había ocurrido un símil y me estoy liando, puede dar lugar a malentendidos, jajajajaja)
Pues eso, que te beso, madrugadora.

Camille dijo...

Mira que es grande el destino y esta ciudad es chica...

( a Colón le vi justamente ayer pero me pareció un maleducado con ese dedo índice en alto)

Pedro dijo...

Camille, el destino es inmenso, nos acoge a todos.
Esta ciudad, la tuya, la mía, es lo suficientemente grande como para que tú y yo no nos hayamos encontrado nunca.

Lo peor de Colón es que ese dedo es el que se mete a la nariz (por eso lo orea después)

Ventana indiscreta dijo...

A ver si me entero: ¿la parte gris ocurre con Elena o con la 'ella' del principio? Bueno es igual, no me lo expliques. ¡Cómo de crápula debiste ser para ser tolerado. Toda una ama de casa Ella. Es lo que tienen las amas de casa, que sólo les va las telenovelas. No se me ofendan, amas, hay excepciones. Sólo con decir que tras el polvo habías descubierto América es como si hubieras desbancado todo el surrealismo y Ella o Elena te habría dicho que eres un fantástico amante. No sé yo.

Respecto a la verdad, te digo lo mismo que el final de mi comentario: no sé yo.

Besucos.

Borré la anterior por mi desafío a la mala prosa y a los errores. Quede esta ya como sea.

Besucos de nuevo.

Pedro dijo...

Es igual Ventana indiscreta, si total esto no va a ninguna parte, si no hay Ella, ni Elena, ni crápulas reconvertidos, ni amas de casa de esas que dices (ay, pobriña mía, viajas poco), ni polvos tras los que descubres América (bueno, sí, una vez, durante, la descubrí, y si no era América lo parecía).
En todo lo que has dicho en lo único en coincido es en lo que me hubieran dicho Ella y Elena (no a la vez)…(o sí, ya puestos)
Yo sí sé.
Poco.
Pero sé.
Beso tu cámara (la que te defiende)

Ventana indiscreta dijo...

No me defiende mi cámara, me defiendo sola. Prefiero la prosa inaudita a la erudita. Y como he viajado poco, Pedriño, me gustaría que nos tradujeses el poema que encabeza el post. Por fa, que te precede un gran corazón.

Besucos.

Belén dijo...

Y para qué quieres que sepamos la verdad?

me gusta saber que has hecho el amor con esa mujer :)

Besicos

Pedro dijo...

Ventana indiscreta, vale, vale, no te pongas así. Tus deseos son órdenes para mí. Sea la traducción(quizás el original)

Within the City: Day-time
[…]
The most roguish galliards are the braves not long deceased.
They jaunt about, their swords unscabbarded, like soldiers home on leave
Valorously sighing for the battle-front.
There’s nothing quite so prodigious, so wanton-quaint
In this whole hypocondriacal repertory
As the intent skill of a swordsman juggling true
some difficult subject on his tidy sword-tip.
The great bonfire signalling the middle of the square
Is not a sight to claim much of your time.
One deals there only with the unimportant cases.
On the pillar not fare off are left marooned
Those tiresome neighbours without foibles—one at a time.
Often a whole month goes by before the righteous one
Transpires in martyrdom, to make room for the next.
But, come, these are indeed palling frivolities
In which the dead themselves take little interest—
As in the newspapers of foreign countries
Treatises on native modes do not abound.

Pedro dijo...

De momento he dejado la imaginación Belén, la verdad y la mentira bailan dentro. Incluso sin proponérmelo.
A mi también me gustaría saber que he hecho el amor con esa mujer (te refieres a la dama rubia de la fotografía ¿no?)

Besicos

Arantza G. dijo...

Que suerte para la rubia poder desatar ese deseo.
Para una mujer de mediana edad, eso significa el pasado.
Besos, muchos, todos.

Pedro dijo...

Arantza G.
Termino de ver “Closer” (por 2ª vez)
Impresionante

Y a tu comentario digo: no
El deseo no termina.
Y eso de mediana edad me ha hecho sonreír. ¿Qué es mediana edad?
¿El pasado?
Ay, Arantza G.,Arantza G.
Tenemos ahora, cada uno con edad, su vida, sus historias, el deseo está ahí.
El mío al menos.

En fin.
Un beso, guapa.

Arantza G. dijo...

Tú lo ves desde otro punto, tal vez si fueras mujer, cambiaría tu comentario.
También depende de la edad...supongo.
Besos dulces

Pedro dijo...

Arantza G., si lo digo precisamente por eso, por la edad (por la mía)
Y lo veo desde mi punto de vista, claro. De hombre.
Ay, si tú supieras.

Eso sí, me quiero mucho.
Besos, guapa.

Mi foto
Bilbao, Euskadi
pedromg@gmail.com

Creative Commons License Page copy protected against web site content infringement by Copyscape ecoestadistica.com site statistics
Google+

Páginas vistas en total

Lo que hay.(Desde 08.02.07)

Se quedaron

Desde 08.02.2007

 photo glup20_zps43094b99.jpg